Inicio Autoras Denuncia abierta a las no-hembras de Latfem

Denuncia abierta a las no-hembras de Latfem

1

 

El día 27 de junio presenté ante el Instituto Nacional contra la Discrminación, la Xenofobia y el Racismo de Argentina (INADI) una denuncia contra Marce Joan Butierrez en razón de su “Carta abierta las hembras de la especie humana” (https://latfem.org/carta-abierta-a-las-hembras-de-la-especie-humana/) publicada por la organización Latfem (https://latfem.org/), de la cual dicha persona es miembro.

La carta es una estampida de violencia y discriminación misógina contra el equipo de mujeres que solicitamos en marzo del corriente una medida cautelar contra el Instituto de Estadística y Censos de Argentina a fin de que la categoría mujer no fuera asumida por el Censo 2022 como una identidad de género “cis” o “trans”, tal como lamentablemente sucedió. El pedido de la cautelar desató la “furia trava” de las multitudes queer, las cuales arremetieron de inmediato con el propósito de injuriar, agraviar y silenciar. La carta de Butierrez publicada por el portal Latfem es una clara muestra de la violencia que mueve a estas hordas enfurecidas.

Quiero hacer público en este espacio el texto de la denuncia que acabo de presentar ante el INADI por varias razones. La primera e inmediata es mi propia seguridad personal. Compartir y hacer visible nos protege, además de actuar como catalizador colectivo de la angustia personal. La segunda razón es que lo que nos toca a algunas, nos toca a todas, y sabemos que somos legión. La tercera es contribuir a que la sociedad tome conciencia del peligro al cual nos enfrentamos las mujeres que hemos decidido defender nuestros menoscabados derechos basados en el sexo, peor aún si somos intelectuales e intentamos hacerlo desde la racionalidad argumentativa. La sociedad debe verlo. El Estado es responsable.

“Por la presente vengo a denunciar la “Carta Abierta a las hembras de la especie humana” de Marce Joan Butierrez, miembro de Latfem.org, publicada por ese portal el día 26 de marzo de 2022. Denuncio el discurso discriminatorio contra mi persona por el hecho de ser mujer; los dichos violentos, injuriosos y difamatorios contra mi y mi trabajo académico, a quienes le son imputados una serie de cargos que Butierrez autopercibe sin ofrecer más prueba que su sentir identitario.

Butierrez intenta justificar su discurso misógino en el hecho de haber yo ejercido libremente los derechos basados en el sexo que como ciudadana mujer me garantizan la Constitución Nacional y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de jerarquía constitucional en Argentina (art. 75, inc. 22 y 23, CN).

Esta persona me discrimina por mi condición de “hembra de la especie humana”, asumiendo que ser mujer se reduce a un mero factum biológico disociado de la unidad biopsicosocial y espiritual que el ser personal supone, así como del estatus personal, legal y político del sexo. La misma niega igualmente el carácter integral y subjetivo del sexo y la sexualidad humanas, y supone que mi mente está enajenada en un imaginario social arbitrario, alienada del cuerpo sexuado que la constituye intrínsecamente.

Dicho de otro modo, para Butierrez el sexo femenino se reduce a una condición animal. Por mi condición animal de hembra yo intentaría —según lo expresa— imponerme sobre los demás; cito, “avasallar el orden democrático y los avances del feminismo”, “promover un sistema de jerarquías sexuales”, “destilar odio” y difundir “falsedades”. Gutierrez me atribuye expresiones “violentas, fascistas y transodiantes”.

En especial, degrada y menoscaba mi trabajo académico como filósofa e investigadora del CONICET calificándolo de “pensamiento fascista y transfóbico” que “dista del espíritu de pluralidad y tolerancia que la ciencia persigue”. Dicha persona insiste en que mi pensamiento no es científico, sino “fascista, antidemocrático, que promueve el odio por las personas trans” y busca “impugnar la producción científica de las demás personas”. Según Butierrrez, mi posición no posee “ninguna argumentación lógica ni defiende ninguna realidad material”.

Para Butierrrez yo pertenecería a “la clase media alta”, razón por la cual me considero superior y ejerzo un “afán totalitario y trans excluyente”. Percibe incluso que soy “financiada por los capitales internacionales que apoyan los neo-fascismos latinoamericanos”. Me achaca además ser la líder de una especie de organización delictiva: “Binetti y sus adeptas”.

Este sujeto y el portal que difunde sus dichos incitan al odio contra mi persona en razón de una autopercibida posición fascita, llaman a la violencia y al silenciamiento, a “alzar los puños en alto y responderles con furia travesti que NO PASARÁN! ¡NUNCA MÁS!”, en una evocación de los crímenes cometidos por la última dictadura cívico-militar argentina. Butierrez me imputa un delito y sugiere que es de lesa humanidad.

En síntesis, el discurso de Butierrez publicado por Latfem me discrimina por el hecho de ser mujer; su violencia misógina y sus dichos injuriosos revictimizan a quienes hemos osado defender los derechos y libertades que la Constitución Nacional nos garantiza en tanto que mujeres, esto es, en tanto que “personas de sexo femenino” (Diccionario de la Real Academia Española), conforme lo establecido por la CEDAW.

Su Carta Abierta difundida por Latfem es un llamado a la violencia contra las mujeres por ser mujeres con el pretexto de un indemostrado pensamiento y activismo de odio. En realidad, lo que se busca es eliminar a quienes molestamos y obstruimos el ya evidente programa para borrar el sexo como categoría legal en Argentina y universalizar en su lugar las identidades de género autodeclaradas.

En mi persona, Butierrez y su canal de difusión violentan a “las hembras de la especie humana”, esa condición —en su opinión— meramente animal que no merece ningún derecho o protección legal específica. Butierrez y Latfem lesionan la libertad de pensamiento, expresión y asociación, el libre intercambio de ideas y conocimiento, y el derecho a disentir y debatir: valores esenciales de una sociedad democrática, plural y tolerante.

Por lo expuesto, reclamo ante este organismo la debida sanción y restitución de los derechos vulnerados. Caso contrario, hago reserva de proseguir por la vía judicial.”

En un país absolutamente capturado y financiado por la corporación queer, arrasado por la inoperancia y la corrupción populista, con más del 50% de su gente hundida en la pobreza y un 80% de inflación en indetenible ascenso, en esa Argentina comprobaremos ahora si también el Instituto Nacional contra la Discriminación ha entregado la dignidad de sus mujeres.

1 COMENTARIO

  1. Facebook me censura, debido a que mis consideraciones se ajustan a reales situaciones, a riesgo de padecer reiteradas restricciones a las mismas.
    a) {En síntesis, el discurso de Butierrez publicado por Latfem me discrimina por el hecho de ser mujer; su violencia misógina y sus dichos injuriosos revictimizan a quienes hemos osado defender los derechos y libertades que la Constitución Nacional nos garantiza en tanto que mujeres, esto es, en tanto que “personas de sexo femenino” (Diccionario de la Real Academia Española), conforme lo establecido por la CEDAW. Su Carta Abierta difundida por Latfem es un llamado a la violencia contra las mujeres por ser mujeres con el pretexto de un indemostrado pensamiento y activismo de odio. En realidad, lo que se busca es eliminar a quienes molestamos y obstruimos el ya evidente programa para borrar el sexo como categoría legal en Argentina y universalizar en su lugar las identidades de género autodeclaradas.}
    Pues, la infancia presenta una situación que comprende el hecho de asimilar, en poco tiempo, los resultados del desarrollo cultural extendido a través de miles de años, donde una porción de esa transformación la podría cumplir el infante por su propio desarrollo, pero el resto le es impuesto por la educación, donde en el proceso edípico, entre otras alteraciones, el abuso, etc. padecido configura la homosexualidad; Una perversión. Es así, que la educación debe buscar el camino entre la dificultad del dejar hacer y la dificultad de la prohibición, no siendo un problema insoluble estando en poder de la mujer que, posibilita hallar un eficiente camino, pues, solo lo femenino procura al infante un máximo beneficio con un mínimo de daños. La educación en poder de la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal, solo “cumple” su misión causando a los infantes varones graves daños que, llevan a su irreversible perversión no sublimada y ambigüedad sexual.
    b) {En mi persona, Butierrez y su canal de difusión violentan a “las hembras de la especie humana”, esa condición —en su opinión— meramente animal que no merece ningún derecho o protección legal específica. Butierrez y Latfem lesionan la libertad de pensamiento, expresión y asociación, el libre intercambio de ideas y conocimiento, y el derecho a disentir y debatir: valores esenciales de una sociedad democrática, plural y tolerante.}
    Pues, el animal humano en el área de la dirección gubernativa del poder en las sociedades, las políticas, las religiones, las ciencias, etc. “del transexual ecuménico perverso patriarcado” utiliza los “elementos evolutivos” de la especie, especialmente, la comunicación y sus medios para que creamos sus argumentaciones incapacitados de acceder a percibir su real estado regresivo cuando en “su canal de difusión violentan a “las hembras de la especie humana”, esa condición —en su opinión— meramente animal que no merece ningún derecho o protección legal específica”. Situación enlazada al proceso de regresión observado en las alteraciones ordinarias que procuran una “ventaja” en su naturaleza patológica, constituyéndoles un “arsenal defensivo” complaciendo su sadismo, sobre la población planetaria integrada con “más del 50% femenino”, hoy, a su merced, mediante su organización psíquica como entidad independiente que presentan de este modo como útil y aprovechable, pero arrastrando a la sociedad identificada con la patología de la dirección gubernativa del “poder mundial globalizado del transexual ecuménico perverso patriarcado” en las sociedades, las políticas, las religiones, las ciencias, etc.
    “Experimentamos así la impresión de que la civilización es algo impuesto a una mayoría contraria a ella por una minoría que supo apoderarse de los medios de poder y coerción.” (Freud)
    El sentido y la verdad del feminismo, es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual
    Un travesti no es una mujer
    La homosexualidad es una perversión
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina
    29 de junio de 2022
    Osvaldo V. Buscaya (OBya)
    Psicoanalítico (Freud)
    *Femeninologia
    *Ciencia de lo femenino

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad
Salir de la versión móvil