Madre solo hay una; opiniones varias

Pilar Aguilar
Pilar Aguilarhttp://pilaraguilarcine.blogspot.com.es/
Analista de ficción audiovisual y crítica de cine. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Lee el blog de cine de Pilar Aguilar: http://pilaraguilarcine.blogspot.com.es
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La maternidad puede ser una experiencia muy profunda (recalco puede). Concretamente la gestación y la lactancia pueden crear vínculos potentes (vuelvo a recalcar pueden). Pero la fuerza, intensidad y solidez de los vínculos se construye con componentes muy variados y complejos. Por lo tanto, no se quiere menos a un* hij* adoptad* o a un* que, por diversas circunstancias, no ha mamado.
Me alegra enormemente enterarme de que un parto ha sido estupendo. Me agrada que una mujer afirme que la lactancia le resulta placentera, incluso muy placentera (siempre que no la confunda con su vida sexual, claro). Pero para tener orgasmos que se busque a una persona adulta que le chupe lo que ella desee y no a un bebé.
Sabemos que, a la inversa, también hay mujeres que no le profesan especial afecto al ser que han parido, ni sienten necesidad alguna de ocuparse de él. Seguramente son las menos, pero existen y no son monstruos. Su desinterés puede deberse a múltiples causas y factores en los que no vamos a entrar aquí.
En resumen: diversas situaciones, múltiples circunstancias personales y sociales intervienen y condicionan las experiencias ligadas a la gestación, al parto y a la crianza. Así, nada que ver una gestación grata y un parto fácil con otro que conlleve complicaciones más o menos desagradables o incluso dañinas para la salud. Ni es equiparable estar bien nutrida y vivir en condiciones confortables a no estarlo; ni que el embarazo sea deseado o producto de una violación, ni tener pareja que comparta o que, por el contrario, agreda, etc. etc. etc.
Además, somos seres únicos. Los sentimientos de una persona nunca coinciden con los de otra. Dos personas no se enamoran exactamente de la misma manera. Incluso es casi imposible que alguien sienta una emoción idéntica dos veces. Si, por ejemplo, se enamora en varias ocasiones, cada vez se enamora de forma distinta.
Así pues, no todos los embarazos, partos, lactancias, crianzas, etc. son iguales. Ni siquiera para la misma mujer. En consecuencia, nadie (haya parido o no) puede erigirse en portavoz de los sentimientos y experiencias de todas las demás. Lo digo porque algunas voces así lo pretenden y consideran, además, poco menos que degeneradas a quienes no sienten lo que ellas.
Desde luego yo no definiré nunca “lo que siente una mujer” cuando pare o amamanta. Pero tengo criterios educativos y tengo horizontes utópicos tan válidos y tan legítimos (o no), como una mujer que haya parido. Mantengo, pues, mi derecho a opinar sobre educación y crianza.
Sé que la OMS recomienda (no ordena, recomienda) amamantar hasta los dos años. Pero tampoco me tomo como sagrada la palabra de la OMS pues la OMS también está mediada por influencias espurias. ¿Recordáis cuando la OMS armó la marimorena con la gripe aviar y todos los países compraron millones de vacunas que no sirvieron estrictamente para nada?
En cualquier caso, no desdeño los saberes científicos aunque, a veces, la línea entre ciencia y adoctrinamiento es tenue. Y sé que cuando se estudian hechos humanos complejos es muy difícil delimitarlos. En cualquier caso, me consta que las illuminati llaman “estudios científicos” a casi cualquier cosa que predique lo que ellas creen.
La existencia de niñ*s, adolescentes y adult*s que no mamaron y gozan de perfecto estado de salud demuestra que ni el desarrollo corporal ni el mental peligran por no haber mamado o por haberlo hecho menos de dos años (y no digo ya de siete…). Y, desde luego, también hay estudios científicos seriamente fundados que cuestionan, no las cualidades de la leche materna, por supuesto, pero sí su esencia “milagrosa” (leyendo a l@s illuminati parece que, el agua de Lourdes, comparada a la leche materna, es agua de borrajas).
Todo lo que acabo de decir no significa (repito una vez más) que yo me oponga a la lactancia o exija una edad imperativa para abandonarla.
Hay quien consideró horroroso que a mí me pareciera un horror que criaturas que ya no se alimentan con teta sigan “disponiendo” de ella como les viene en gana. Les horroriza atrozmente que yo usara la palabra horror pues la interpretan en su acepción más tremebunda. Se supone que ellas nunca habrán dicho algo como: “¡qué horror, me he manchado el vestido nuevo!”).

No condeno la lactancia. Niego, sin embargo, que amamantar más y durante más tiempo suponga ser mejor madre (y, según cómo se haga, pienso que al revés).

Con todo, digo: vale, si el problema es la palabra horror, la retiro y lo formulo así: desapruebo que se deje al niñ* usar la teta como “cosa”. Porque la teta es parte del cuerpo de una persona. Un* niñ* anda correteando para acá y para allá, de pronto, va hacia su madre, le levanta la camiseta, le da dos chupadas y sale otra vez corriendo. Y -al menos en los casos que yo tengo in mente- antes de hacerlo, no le preguntó a la madre, no pactó con ella. Es más, ni siquiera la miró. Me parece que esa criatura no está siendo educada en el respeto al cuerpo de l@s demás.
Y ante este comentario dirán: “La teta no es solo alimento, es más, mucho más”. Cierto, cierto. Como ya señalé en un artículo anterior, una criatura necesita el cariño, el contacto corporal, las palabras, la atención, más que la leche materna. Repito: más que la leche materna. Sin leche materna, l*s niñ*s viven (siempre que se les alimenten correctamente). Pero se mueren si nadie l*s abraza, l*s acuna y l*s toca. De modo que, en efecto, el ser humano y concretamente el/la niñ*, necesita el amor más que el comer. Ahora bien ese contacto, ese cariño, esa protección, varían con la maduración de la criatura. De hecho, los bebés ni siquiera tienen conciencia de su individualidad. Deben aprender que son “otro” (la famosa fase del espejo). Deben aprender los límites del yo, deben aprender que su madre no les pertenece. Deben enriquecer sus lazos, sus percepciones, los pactos entre sus deseos y los deseos de los demás (deben aprender que los demás, y concretamente la madre, también tienen deseos), etc.
Una criatura de, por ejemplo, tres años, mientras juega, puede necesitar, cada equis tiempo, asegurarse que hay una figura protectora. Pero no creo que la mejor manera de establecer contacto e intercambiar con el humano protector (digo intercambiar porque a medida que crece también debe aprender no solo a pedir sino a intercambiar, a dialogar, como dice Amorós) sea chupar mecánicamente una teta, sin ni siquiera mirar la cara de su madre. Ni veo por qué un beso, una sonrisa, una caricia, un acurruque es menos interesante. Más bien lo contrario, por lo que acabo de decir sobre el intercambio y el diálogo.
Además, centrar esas necesidades afectivas y de contacto en la teta supone que solo la madre puede satisfacerlas. Y no, mi horizonte utópico no es ese. Me opongo al reparto tradicional de roles. Yo creo que los padres deben implicarse muchísimo más en la crianza.
La teta solo la tiene la madre, solo ella puede amamantar, pero el padre (o la otra u otras personas que compartan la crianza), puede dar papilla, fruta, puré o lentejas, hacer compra, cocinar, cambiar pañales, coger en brazos, cantar, tocar, acariciar, acurrucar, mecer, jugar, vigilar, etc. etc. igual de bien o de mal que la madre. Ya sé que hay quien mitifica y mistifica el rol de la madre hasta el delirio, no es mi caso.
Y, aunque el tema de la maternidad da para muchísimo más, yo personalmente lo dejo aquí.

Resumo:
No condeno la lactancia. Niego, sin embargo, que amamantar más y durante más tiempo suponga ser mejor madre (y, según cómo se haga, pienso que al revés).
No considero positivo que la maternidad monopolice la vida de ninguna mujer o que sea el indicador de su valía personal.
Me alegra saber que aquellas que eligieron la maternidad la viven como fuente intensa de dicha y placer.
Me apena que hijos e hijas sean usad@s para colmar necesidades, carencias y vacíos afectivos y/o sexuales.

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Comentarios

  1. No ha sido esa palabra Pilar, y lo sabes. Te hemos intentado explicar hasta la saciedad que emplear términos cómo abusadora y pedófila en relación a madres que DECIDEN amamantar a sus hijos e hijas más de 2 años es emplear las mismas tácticas que emplean maltratadores y machirulos para denigrar a las mujeres.
    Y también te hemos reiterado que el problema de tus artículos no es que no seas madre. El problema es que hablas desde el prejuicio y la ignorancia y desde tu tribuna lo propaga haciendo un flaco favor a compañeras feministas tuyas. Porque Pilar, somos compañeras. Aunque no pensemos lo mismo.
    Nosotras «las iluminati» (ese nombre afectuoso que nos has puesto) también luchamos por la igualdad de oportunidades y de derechos para las mujeres, aunque lo hagamos desde la reivindicación de la diferencia.
    Y aunque no lo creas, cuando te leemos se nos ponen los ojos en blanco de la misma manera que cuando escuchamos: ni machismo, ni feminismo: igualismo!
    Un saludo y felices fiestas.

    • Pues yo sí opino que si no tiene hijos no puede opinar de maternidad. Yo no conduzco, no tengo carné de conducir, pues jamás le voy a decir a alguien cómo se debe conducir un coche. Sería absurdo. Pero es que resulta que de educación opina todo el mundo porque se supone que ha todos nos han educado o tenemos a alguien a quién educar. De verdad, cansadísima de estas feministas que no respetan a las madres también feministas, véase Beatriz Gimeno, Amalia Varcácel o usted. Entiendo que la visión que les ofrecieron en su época sobre la maternidad era muy castrante y limitante. Que lo mismo sufrieron violencia obstétrica, pero existe otra forma de vivir la maternidad. No nos insulten más.

  2. Es real que, “diversas situaciones, múltiples circunstancias personales y sociales intervienen y condicionan las experiencias ligadas a la gestación, al parto y a la crianza. Así, nada que ver una gestación grata y un parto fácil con otro que conlleve complicaciones más o menos desagradables o incluso dañinas para la salud”
    Es real “que, amamantar más y durante más tiempo suponga ser mejor madre”.
    Es real que, la “habilidad” del perverso patriarca dominador dispone “libremente”, por la ley del varón, de todo el material económico y cultural para “enviarlo”, como gasto inútil en las diversas infraestructuras a su arbitrio de la educación, la salud, la política, etc., que disminuye el potencial de lo femenino para su transformación.
    El sentido y la verdad del feminismo, es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual
    Lo femenino es el camino
    Por Osvaldo Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninologia (Ciencia de lo femenino)
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina

  3. Deja de decir tonterías y de hablar de lo que no sabes. La lactancia materna forma parte de la sexualidad de la mujer. No nos reproducimos por esporas, ni por generación espontánea. Somos mamíferos y nos reproducimos por vía sexual. Lo sabe hasta mi hijo de tres años. Pero Pilar si pretendes reducir tu sexualidad a que te las manosee un señor, por mí perfecto. Pero a mis tetas te agradecería que las dejaras tranquilas. Y de la alimentación y los complejos de edipo inexistentes de mi hijo ya me ocupo yo. Con feministas como tú no necesitamos enemigas.

  4. La infancia presenta una situación que comprende el hecho de asimilar, en poco tiempo, los resultados del desarrollo cultural extendido a través de miles de años, donde una porción de esa transformación la podría cumplir el infante por su propio desarrollo, pero el resto le es impuesto por la educación
    La educación debe buscar el camino entre la dificultad del dejar hacer y la dificultad de la prohibición, no siendo un problema insoluble estando en poder de la mujer que, posibilita hallar un eficiente camino, pues, solo lo femenino procura al infante un máximo beneficio con un mínimo de daños.
    El sentido y la verdad del feminismo, es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual
    Lo femenino es el camino
    Por Osvaldo Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninologia (Ciencia de lo femenino)
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina

  5. «El reconocimiento de que hay una libido femenina maternal que se orienta hacia la criatura que la mujer alumbra, socava los cimientos del discurso patriarcal. No nacemos con complejos de Edipo, ni con castraciones; no nacemos con carencias, sino con una enorme producción de deseos, de deseos maternos, que bien pronto se estrellan contra las pautas y los límites establecidos por las normas patriarcales.
    La sexualidad infantil no es ni masculina ni femenina: el deseo materno es el mismo en el bebé con pene que en el bebé con útero y vagina. Todo el Edipo es una fabulosa tergiversación de los deseos de las criaturas. El concepto de incesto encierra otro descomunal engaño, porque intencionadamente engloba y confunde la sexualidad materno infantil y la sexualidad coital»
    Casilda Rodrigañez y Ana Cachafeiro, 1995.
    La represión del deseo materno y la génesis
    del estado de sumisión inconsciente.
    Hay que leer más a Casilda Rodrigañez. O si eso volvemos a 1 de EGB y que nos expliquen que la lactancia materna es parte de la sexualidad femenina, que nos crecieron las tetas para amamantar a nuestras crías, no para excitar al padre.
    ¡Que se mejore Pilar!

  6. Yo seré raruna, pero para cubrir mis necesidades sexuales me puedo comprar un consolador, que seguro que me sale más barato que un hijo y también me da menos trabajo. Me busco un amante. Utilizo mis manos. Tengo muchas y variadas alternativas. Vaya avería debes tener para pensar que una madre utiliza a su hijo para su propio placer sexual. Pilar, la inmensa mayoría de los abusos se producen por parte de un adulto hombre hacia una niña o un niño. Y te diré algo: hay víctimas de abuso sexual prolongado que han manifestado sentir placer o excitación en alguna ocasión. ¿Qué opinas de esto?. Te informo que es algo totalmente involuntario. Pues a las mujeres amamantando nos pasa lo mismo y la mayoría de las veces produce mucha sorpresa , vergüenza y culpa. Sólo cuando te lo explican adecuadamente te sientes mejor. No tendremos la suerte de que sea tu último artículo, seguro.

  7. Doña Pilar, estás muy aburrida o sola en este época navideña??
    Plis ponte a hacer crochet, dar un paseo por el parque o armar una marcha feminista y deja de escribir insensateces.
    Ya de plano flojera total las sandeces que escribes y las que te lo creen.
    Feliz año y búscate otro hobbie

    • Yo creo que está llamando a gritos a su mami. Pobre, la de las carencias afectivas puede que sea ella. Le debió faltar mucha teta de bebé y ahora le parecen el objeto del mal. A los hombres les pasa algo similar, la de tíos de 30 o 40 que siguen buscando la teta desesperadamente. Más maternaje, más amor y, sobre todo, más leer Pilar.

      • La vergüenza es que esta señora nos acuse a otras mujeres, a otras compañeras, a madres de algo tan grave como el abuso infantil. Abuso hacia nuestros propios hijos. además. Este es el cuarto artículo que escribe y aún no ha pedido disculpas. No lee los artículos científicos que le compartimos. Le da igual que le hayan advertido que la pueden denunciar porque ha sido extremadamente torpe y en otros post ha dado nombres y apellidos. Menuda pataleta que tiene. Yo tengo claro que soy mamífera y libremente utilizo mis tetas para lo que son, para amamantar a mis hijos. Me parece perfecto que otras mujeres se las llenen de silicona y las utilicen para gustarse a si mismas o a los demás. Yo nos las acuso a ellas de nada, ni su comportamiento a mí me afecta lo más mínimo.
        Por lo que entiendo esta mujer piensa que las madres no enseñamos a nuestros hijos a respetar nuestros cuerpos y, por extensión, los cuerpos del resto de las mujeres. En fin, resulta que las madres amamantamos a nuestros hijos varones y a nuestras hijas y los hombres siguen siendo los que violan, no las mujeres. ¿No será al revés? ¿Que de pequeños nos faltó mucha teta y de adultos la buscamos desesperádamente? ¿No será que las tetas nos llaman tanto la atención porque no estamos acostumbrados a verlas desde pequeños y menos en funcionamiento? ¿No será que vivimos en una sociedad que prima las necesidades sexuales de un adulto hombre frente a las necesidades físicas y emocionales de un recién nacido?
        Dice que un niño que ya come otras cosas no necesita la teta, que la teta la utiliza de chupete. ¿En serio hay que explicar que la teta fue antes que el chupete? ¿Y en serio cree que hacer el proceso de tomar leche materna a comida es algo sencillo? No, es algo muy gradual y claro que durante mucho tiempo se combina la lactancia con la comida. Y se denomina alimentación complementaria porque la comida complementa a la leche, y no al revés. Si demuestra que no tiene ni idea de lo que habla cuando en otro artículo dice «leche maternizada». ¿Qué es eso? Existe la leche de fórmula sin más que procede mayoritariamente de las vacas.
        Y ya el colmo es que sin ser psicóloga se atreva a diagnosticar posibles transtornos en nuestros hijos/as. ¿Complejo de Edipo, dependencia…? Lo mismo también son homosexuales y nosotras tendremos la culpa. No hay ningún estudio que demuestre los prejuicios de la leche materna y sí los hay, a millones, que determinan los riesgos de no tomárla. Pero ella a lo suyo.
        Qué vergüenza que una señora que dice llamarse feminista no se de cuenta que a las mujeres desde el principio de los tiempos se nos ha machacado con lo único que es exclusivamente nuestro: la capacidad de dar vida. Que se nos intenta convencer de que no sabemos parir, no podemos amamantar, no sabemos educar a nuestros hijos… Un respiro, por favor. Que es el colmo que nos ataque una feminista también. ¿Qué pretende, que nos extingamos como especie? Y no, yo no me dedico al mundo de la maternidad, no obtengo dinero fomentando la lactancia materna. No me extraña que a ella le digan que la patrocia Nestlé
        En fin, yo tengo claro que soy mamífera. Si esta señora se cree que nació de un huevo mucho me temo que no la puedo ayudar.

  8. Soy madre de dos niños, amamantados durante 4 meses (si no fuera por mi vuelta al trabajo, habría seguido un poco más). Estoy de acuerdo con Pilar casi en la totalidad. Yo lloré el día que les di la primera papilla (sobre todo con el primero) porque me di cuenta que «ya no me necesitaba», que podía vivir sin mi teta. Pero es como si quisiéramos seguir bañando, poniendo talco y cremita en sus partes a nuestros niñitos hasta los 18 años. ¿Les hace falta? No. ¿Es una muestra de cariño, de unión, de afecto, por parte de la madre? Sí. Pero pueden, y deben, hacerlo ellos solitos.

  9. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo Pilar. Los niños son unos malcriados que invaden tu útero y luego salen por tu vagina, en el mejor de los casos. ¿Cómo se atreven? Pero, además, una vez fuera de tu cuerpo, les gusta alimentarse de tu pecho. ¡Son mamíferos, los muy asquerosos! Esto hay que pararlo, no puede ser. Vamos a extinguirnos como especie. Claro que los bebés que ya van siendo mayores le sacan el pecho a su madre cada vez que lo necesitan. Se llama supervivencia, instinto Pilar. Preparar un biberón es que es más complicado para ellos, ¿sabes? En fin, las vacas también deben abusar de sus terneros según tú. Y hay que denunciar a la Asociación Española de Pediatría porque son todos unos pedófilos y encima organizados. Recomiendan la lactancia materna hasta los dos años como mínimo. ¿Qué se habrán creído? Te diré algo Pilar. Yo he estudiado en la Unviersidad, he vivido fuera de España, he tenido parejas hombres y parejas mujeres, he trabajado en mil cosas, he ganado concursos literarios, he escrito un libro de relatos y estoy a punto de publicar un cuento, me he recorrido el mundo con una mochila, etc. Pues nada de todo esto era más feminista y revolucionario que dar el pecho. Utilizo mis tetas para lo que son, para dar alimento físico y emocional a mi cachorro. Porque, por si no te habías dado cuenta, a las mujeres esta sociedad les intenta convencer de que cualquiera está más capacitado que nosotras para cuidar de nuestros hijos y que nuestras tetas son únicamente para el disfrute del macho. Las tetas sólo interesan si son para consumo masculino, si se pueden vender y comprar. Que la lactancia materna sea gratis y algo en lo que nadie se puede meter a sacar tajada a esta sociedad no le gusta. Y, de todas formas, como de tus tetas no succiona ningún bebé, no te quejes, ni comentes, que no necesitamos tus opiniones. Simplemente mira para otro lado cuando veas a una mamá con su bebé o con su niño/a. Igual que imagino que haces cuando ves una pareja. ¿O también comentas si se besan mucho o poco, por ejemplo? ¿Y cuándo ves a alguien con su perro? Un poquito de respeto, tan sólo se necesita eso.

  10. Muy de acuerdo Pilar. No es difícil abstraerse y no tomarse las cosas a la tremenda y politizar. Muy necesarias y valientes Beatriz y tú. Vais por delante. Gracias!
    No concibo, cómo algunas comentan, una conjugación del feminismo radical actual con el feminismo de la diferencia, éste ultimo dibuja una línea frente al patriarcado muuuy fina y cae en biologicismos, para mí, absolutamente cuestionables, y soy bióloga.
    Menos estudios sobre qué bien cuida mamá y más estudios sobre lo igual de bien que puede cuidar papá o dos papas o dos mamas o un núcleo familiar unido, comunidad vecinal (sí, así se cuida en muchas familias humildes).
    Menos estudios biologicistas con hipótesis cogidas con pinzas y más investigación social! Cómo los horizontes que nos marcamos como sociedad, lo que queremos ser, al tipo de Sociedad que querenos llegar, nuestras espectativas, van creando y moldeando nuestro comportamiento. Es decir, la influencia del ambiente en nuestro comportamiento. Si un hijo ve recoger los platos a su padre tomará esa pauta, si no lo ve no. Dónde está la diferencia biológica aquí?. Este es el quid de la cuestión y en esto hay que incidir.
    Por mucho que nos reconforte el papel de madre idealizado y romántico, sería bueno abstraerse, no mistificar y tener cuidado con el feminismo de la diferencia. Todo esto puede hacer que acabemos, «naturalmente», abrazando el patriarcado.

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