En el nombre del padre, el estudio de Ana Trejo Pulido

Julia Ripodas
Julia Ripodas
Profesora de educación secundaria y autora del blog Cuentanellascuentan.

«Son las mujeres pobres las que se ven obligadas a poner su cuerpo y su vida entera a disposición de terceras personas, perdiendo precisamente su libertad y autonomía en cuanto firman el contrato de subrogación.»

En el nombre del padre es el resultado de un estudio pormenorizado de todas las aberraciones que en aras de un supuesto derecho a la paternidad se vienen cometiendo en las últimas décadas contra mujeres y bebés de todo el mundo. Su autora, Ana Trejo Pulido, ha dedicado cinco años a investigar esta práctica criminal y en el libro recoge en diez puntos clave los diversos aspectos sociales, médicos y monetarios implicados en este negocio que crece imparable a costa de la explotación reproductiva de mujeres y obtiene beneficios millonarios a través de la compraventa de seres humanos recién nacidos.

Está generalizada la creencia de que el alquiler de vientres es una decisión altruista que se toma voluntariamente entre hermanas u otras familiares cuando no se encuentra otra solución para el cumplimiento de un deseo de paternidad. Esta idea extendida en la opinión pública es completamente incierta, nos explica la autora, ya que los vientres de alquiler están muy lejos de ser una actividad ejercida libremente y constituyen sin embargo un negocio de escala planetaria y ganancias multimillonarias mediante el que agencias que operan internacionalmente captan a mujeres pobres que prestan su cuerpo para un embarazo que, si todo sale como se prevé, culminará en la entrega del bebé recién nacido al comprador a cambio de, habitualmente, decenas de miles de dólares de los que la madre recibirá apenas una ínfima cantidad.

Desde que las técnicas de reproducción asistida lo permiten, en países como India, Ucrania o Estados Unidos cuyas leyes lo amparan, miles de criaturas son gestadas y compradas de esta manera cada año. Miles de mujeres son sometidas a feroces tratamientos de fertilidad  tras los que sólo alrededor de un cincuenta por ciento llegan a lograr un embarazo que llegue a término para poder cumplir el contrato que sólo obliga a pagarles a cambio del bebé. Esos miles de bebés son violentamente separados de sus madres a los pocos instantes de ver la luz sin poder ser amamantados y quedando la madre biológica borrada de su biografía para siempre y despojada de toda atención médica una vez que entrega a su criatura. Todo ello en el caso de bebés sin problemas porque también cada año se dan casos de bebés rechazados, por discapacidad o prematuridad, y abandonados en orfanatos.

«Resulta inmoral apelar al libre consentimiento en sociedades profundamente desiguales, donde las mujeres siguen siendo discriminadas en todos los ámbitos. Resulta inmoral el argumento de los compradores e intermediarios que eluden toda responsabilidad sobre la explotación a la que someten a las mujeres, cuando utilizan el argumento de la libertad y la autonomía de la mujer para enmascarar la coerción y la violencia implícita que conlleva la enajenación del propio deseo materno.»

«Gestación subrogada» es un término que borra a las mujeres que la hacen posible y borra también el hecho de que se trata de una transacción comercial en la que el «producto» final y objeto del contrato mercantil es un bebé humano recién nacido. Ni siquiera la denominación «vientres de alquiler» es exacta pues no es el útero de la mujer lo que se alquila sino su vida entera, su cuerpo y mente, sus emociones, su conviviencia con sus otros hijos y su futuro y el de estos junto con su integridad física y mental antes, durante y después de ese embarazo. Una denominación más apropiada sería por tanto «explotación reproductiva» tal y como advierte la autora que debería consignarse en las diferentes legislaciones al respecto.

La politóloga Laura Nuño ha acuñado el término «proxenetismo reproductivo» para nombrar este mercado criminal dado el modo inhumano en que son tratadas las mujeres y los bebés por parte de agencias y clínicas implicadas que violan sistemáticamente todas las garantías de dignidad de las mujeres y los derechos humanos más básicos como la filiación o el derecho a no ser vendidos o traficados en el caso de los bebés.

Las aplastantes conexiones con la feminización global de la pobreza y la proliferación de este negocio en lugares donde confluyen situaciones de precariedad de las mujeres y legislaciones permisivas o inexistentes ha llevado a la filósofa Alicia Puleo a calificar esta realidad como «extractivismo reproductivo».

Ana Trejo Pulido insiste en que este mercado indecente es una forma de violencia contra las mujeres que implica además prácticas asimilables al robo de bebés y a la trata de seres humanos puesto que tanto las madres como los recién nacidos son cosificados, instrumentalizados y mercantilizados quebrando radicalmente su vínculo de apego, vínculo que sí debiera constituir un derecho, pese a las terribles consecuencias que esta fractura conlleva para el futuro de madres y bebés, tanto desde el punto de vista de su salud física como mental y en nombre de un deseo supuestamente ineludible de paternidad.

«Las feministas estamos en contra de la maternidad subrogada, porque estamos en contra de la imposición de la maternidad como mandato, como destino obligatorio para las mujeres, ya sea por razones culturales o sociales o; como en el caso de la subrogación por la pobreza y la falta de recursos. El deseo materno, al igual que el deseo sexual solo nos pertenece a nosotras y no puede ser enajenado, violentado y explotado. »

Pensar que puedes ser padre o madre de una criatura por la que has pagado y cuya verdadera madre, la que lo gesta y lo pare, no es más que un medio para cumplir tu deseo, es consentir y participar del comercio con seres humanos. ¿Puede una persona que hace esto ser un buen padre?

Ana Trejo Pulido es mujer, madre y feminista extremeña. Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas, Master en Igualdad de Género, Experta en Divulgación y Cultura Científica y Especialista en Consultoría en el Sector Público. Compagina su labor profesional como Técnica de Proyectos en una empresa pública en el ámbito de la transformación digital, con el activismo feminista. Fundó Stop Vientres de Alquiler en 2017.


 

Julia Ripodas
Julia Ripodas
Profesora de educación secundaria y autora del blog Cuentanellascuentan.

Comentarios

  1. Mis consideraciones se ajustan a reales situaciones, a riesgo de padecer reiteradas restricciones a las mismas.
    a) {«Son las mujeres pobres las que se ven obligadas a poner su cuerpo y su vida entera a disposición de terceras personas, perdiendo precisamente su libertad y autonomía en cuanto firman el contrato de subrogación.»}
    Pues, la moral y ética del transexual ecuménico perverso patriarcado son interpretables cuando las reemplazamos por la estructurada e irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón, susceptibles de ser interpoladas en las áreas determinadas y conocidas de la continuidad dominante de su civilización donde la mujer es un mero objeto de uso.
    b) {Ana Trejo Pulido insiste en que este mercado indecente es una forma de violencia contra las mujeres que implica además prácticas asimilables al robo de bebés y a la trata de seres humanos puesto que tanto las madres como los recién nacidos son cosificados, instrumentalizados y mercantilizados quebrando radicalmente su vínculo de apego, vínculo que sí debiera constituir un derecho, pese a las terribles consecuencias que esta fractura conlleva para el futuro de madres y bebés, tanto desde el punto de vista de su salud física como mental y en nombre de un deseo supuestamente ineludible de paternidad.}
    Pues, es imprescindible la tarea de la mujer en la educación y salud de la niña y el niño, impensable para el transexual patriarcado perverso y ecuménico. Debemos exponer con claridad que el transexual patriarcado perverso y ecuménico patriarca es esencialmente un hipócrita abusador que impone, y controla los aspectos sociales, educativos, costumbres, modos, desarrollo, etc., de la civilización. El poder absoluto de la mujer sobre lo infantil educativo, es de “absoluta” prioridad. *“Otras alternativas de “negociación” con el varón entrarían en el terreno de la ilusión o más bien, de la alucinación. Con el poder que somete, no se debe negociar. Negociar con el varón actual, sería para el feminismo el cese de una activa percepción y de la conciencia normal de la vida, en el área donde arrecian los sentimientos, deseos, intereses y actos del patriarcado” *Femeninologia Nota 3.
    Osvaldo V. Buscaya (OBya)
    Psicoanalítico (Freud)
    *Femeninologia
    *Ciencia de lo femenino

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