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Mujeres Feministas de Móstoles solicitan mejoras en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Móstoles.

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 Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer hemos entrado en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Móstoles para saber cómo funcionan en el día a día estos órganos judiciales.

 

En lo que va de año 2023 han sido asesinadas 52 mujeres víctimas de violencia de género.

En España hay 108 Juzgados de Violencia sobre la Mujer, 32 Juzgados de lo Penal especializados y otros 350 juzgados con competencias en la materia.

En Móstoles tenemos uno solo para atender esta grave problemática y este abarca además de Móstoles los municipios de Boadilla del Monte, Brunete, Quijorna, Villanueva de la Cañada y Villaviciosa de Odón.

Este Juzgado que fue creado en el año 2007 nace ya COLAPSADO.

Al entrar nos llama la atención que hay una misma entrada para todos. Puedes encontrarte a tu agresor en la puerta del mismo o quizá los testigos que van a declarar, provocando una situación muy violenta.

La sala de espera es minúscula y no dispone de un sitio acogedor para los menores. Allí esperan las mujeres apretadas a veces durante bastantes horas para que les tomen declaración.

Cuando las mujeres son llamadas a declarar, tienen que pasar a las mesas de los/as funcionarios/as, pegadas unas a otras donde no se dispone de ninguna intimidad.

Puedes encontrarte a menos de un metro a una señora contando una agresión sexual, otra con graves lesiones declarando contra su marido mientras llora desconsolada y pegada a otra señora que entretiene a su bebe para que no llore mientras intenta narrar uno de los episodios más desgarradores de su vida.

En este Juzgado no se dispone de un sistema de grabación a los menores, por lo que habitualmente tienen que volver a tomarles declaración en más ocasiones, victimizándoles una vez más teniendo que verbalizar lo que vieron y vivieron “el día de los hechos”.

El personal funcionario de justicia nos cuenta que no cumplen su horario como en el resto de Juzgados. A menudo tienen que aguantar jornadas interminables de trabajo llevando asuntos civiles y penales con el mismo personal.

Nos consta que desde la mejor de las voluntades y con muy buena implicación y formación específica en violencia de género atienden a las mujeres, pero a veces bastante tarde y no de la mejor forma posible, ya que tienen la agenda copada de señalamientos y no cuentan con los medios materiales y personales suficientes.

A menudo se suceden jornadas maratonianas de Funcionarios y Juez/a en el día a día del Juzgado.

Las mujeres, los denunciados y sus abogados/as pueden estar toda la mañana y parte de la tarde a la espera de la resolución de la Orden de Protección dado el cúmulo de asuntos diarios. A veces hasta compartiendo espacio.

El despacho de la trabajadora social se encuentra en las mismas dependencias por lo que además el día que tiene atenciones puede haber por allí mucha más gente con diferentes problemáticas a las que atienden.

El equipo psicosocial también se encuentra saturado. Nos cuentan puede tardar más de seis meses en emitir el informe pericial solicitado y necesario para la instrucción de las causas.

Sumado a esta problemática, están todos los recursos asociados al mismo.

Mujeres nos cuentan que han ido a poner una denuncia de violencia de género a la Policía Nacional y éstos las han mandado a casa refiriendo que no había quien les tomara la denuncia y que volvieran al día siguiente.

Como ya sabemos, que una mujer efectúe denuncia contra su marido o su agresor no es algo fácil para ellas. Sucede en el momento exacto donde esta mujer no puede más, sus hijos han sufrido una agresión, o ha habido un incidente de tal gravedad que es imprescindible que denuncie en ese momento.

Al día siguiente quizá es tarde o la mujer se ha arrepentido y ha perdido el valor que tuvo el día anterior.

Después de la vista en el Juzgado de Violencia, viene el Juicio Penal. Nos consta que pueden pasar hasta cuatro años para que se produzca.

Mujeres haciendo un trabajo de recuperación, vuelven a recaer al tener que enfrentarse de nuevo a la situación vivida, al agresor y a todo lo que tuvieron que vivir.

Muchas mujeres refieren que no creen en la Justicia, así es imposible hacerlo.

¿Cómo podemos decirles que denuncien, si no les aseguramos protección y atención digna?

El Juzgado de Violencia contra la Mujer necesita una reforma urgente. El sistema legal y procesal excesivamente garantista, queda genial en el BOE  y es poco efectivo en la práctica, ya que dilata tanto la justicia haciendo que deje de ser justa.

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