Resulta que, el 8M, la ministra -llamada de Igualdad- asistió a las dos manifestaciones. Lo justificó declarando: “Hay que reclamar unidad y generosidad al movimiento feminista porque hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan”.
Donde Ana Redondo habla de “generosidad”, las feministas leemos: “A mí me da igual ocho que ochenta”.
En efecto: la manifestación oficial pedía, entre otras lindezas, la legalización de la prostitución y de los vientres de alquiler. La nuestra pedía lo contrario. Justo lo contrario. Es sorprendente, pues, que la ministra se acomode, sin pestañear, a las dos peticiones. Según ella (y una ministra no va por libre, o sea, detrás está la “astuta” maniobra del PSOE para ganar votos a derecha e izquierda), lo de pedir por la mañana una cosa y por la tarde la opuesta ha de interpretarse como generosidad y amplitud de miras. O sea, considera irrelevante que nuestro cuerpo sea o no mercancía y “bien de uso”. Opinan (ella y el PSOE) que el asunto es peccata minuta y no reviste mayor importancia, que “es más lo que nos une”. Por ejemplo, seguro que a la mayoría de las feministas (e incluso de los transactivistas) nos une algo tan importante como el gusto por el chocolate.
¿Y acaso olvidamos el valor de la diversidad de la que el Ministerio es tan fan? ¿Acaso una feminista no puede ser del Sevilla o del Betis, del Barcelona o del Real Madrid o de según quién vaya ganando? Pues esto igual ¡Fuera dogmatismos! Una feminista puede ser partidaria o contraria a la libre disposición patriarcal de las mujeres. incluso puede ser una cosa por la mañana y otra por la tarde.
En resumidas cuentas: para ella y su partido, la generosidad y la amplitud de miras consisten en seguir el ejemplo de Groucho Marx cuando dijo: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
Y es que el oportunismo no conoce límites. Porque, veamos: la pancarta que encabezaba la manifestación oficial (o sea, la convocada por partidos y sindicatos) decía: “Feministas antirracistas” (dando a entender, de paso, que quienes acudíamos a la manifestación de la tarde no lo éramos). Claro, que igual podría haber dicho: “Feministas pacifistas” o “Feministas no xenófobas” o ecologistas, anticolonialistas, antiimperialistas o varias cosas más. Es raro rarísimo que una feminista no sea todo eso. Muy raro. Cuando, hace unos años, yo daba conferencias por toda España, comprobaba, al hablar con las asistentes, que esas mujeres militaban, además, por otras causas, que ellas eran la levadura progresista y comprometida del lugar. Las fuerzas vivas, las de verdad.
Ahora bien ¿debemos olvidar por ello que el 8M es el día de la lucha específica por los derechos de las mujeres? Nosotras decimos que no y decimos que esta maniobra de diluir nuestras demandas en un revoltijo de causas pendientes, solo la usan contra el feminismo. ¿Acaso el lema principal de una manifestación antirracista sería “Antirracistas feministas”? ¿Acaso exigirán que la pancarta de cabeza del 1º de Mayo ponga “Trabajadores anticolonialistas”, por ejemplo? Seguro que no. Y seguro que en su manifiesto no mencionan la violencia machista, ni piden la abolición de la prostitución, ni la coeducación feminista, ni el bloqueo a los países con leyes brutalmente crueles con las mujeres. Seguro que, por no pedir, no piden ni medidas para acabar con la desigualdad laboral y económica de las mujeres. Seguro.
Y, por supuesto, seguro, segurísimo que el día del Orgullo Gay (convertido en otro día más de los dedicados a la glorificación del transactivismo) tampoco la pancarta de cabeza pondrá “Transactivistas antimilitaristas” ni “Transactivistas ecologistas”, ni “Transactivistas animalistas”. Y, mucho menos van a pedir atención especial a la salud de las mujeres, ni blindaje constitucional del derecho al aborto, ni medidas eficaces para combatir la violencia sexual. Vamos, que ni se van a acordar de que existimos y si nos mientan, será para denigrarnos.
El próximo 24 de marzo es el Día Internacional de la tuberculosis ¿Os imagináis que el lema fuera “Tuberculosos antirracistas”? ¿O que el 2 de abril indicaran que es el día de los “Autistas anticolonialistas” …
¿Y por qué lo hacen solo con el 8M? Pues para minar la lucha por nuestros derechos y reforzar la ideología patriarcal, esa que nos predica que las mujeres debemos ser guapas y buenas (y que calladitas estamos más guapas). Nuestro papel es ser “la alegría y la sal de la tierra” (la tierra son ellos, por supuesto). Nosotras los atendemos, los cuidamos, les ofrecemos nuestro cuerpo, nuestro trabajo, nuestro tiempo, les dedicamos el 8M y el 25N. En dos palabras: somos maravillosas.
Y, claro, para cuando no lo somos, ya tienen prevista una batería de correctivos.
Pues nosotras les aguamos la fiesta y les decimos: “Pues va a ser que no. Que no y que no. ¡Que aquí estamos las feministas!”


