Los días 1 y 2 de este mes tuvo lugar el Encuentro Feminista Intergeneracional.
Lo organizó la Editorial Victoria Sau como broche final a su brillante trayectoria de 4 años y después de haber publicado casi 50 obras.
Y, aunque la evaluación formal de este encuentro corresponda a la editorial, yo quiero hablar de cómo lo viví y cómo lo vivieron otras compañeras.
Para empezar, todas coincidimos en que estuvo magníficamente organizado. Y no es fácil juntar a 250 feministas y conseguir tal orden y disposición. No porque las feministas seamos desorganizadas sino porque venimos de la lucha personal por la independencia, venimos de la toma de decisiones a contrapelo… y eso, a veces, también tiene sus ecos -no diría que negativos, pero sí difíciles de gestionar-. Pues se gestionó de manera ejemplar.
Pero es que, además, se percibía claramente que todas estábamos felices de encontrarnos allí.
En efecto, vivimos una época muy dura. Nos combaten no solo nuestros enemigos tradicionales sino también quienes creíamos nuestros aliados. Y lo hacen con nueva artillería y sofisticadas maniobras: apropiándose de la palabra feminismo para pervertirla y llenarla de consignas contrarias a la agenda feminista a fin de crear confusión y desgaste. Nos aíslan unas de otras, erigiendo, con todo su poder y todo su dinero, un muro con el que pretenden cercanos.
Y, así llevamos seis años. Resistimos y resistiremos, de eso no hay duda, pero, en medio de tanto acoso, es una satisfacción sentir el apoyo y la compañía de otras feministas.
Y así fue tanto para las que ya tenemos -por edad- un largo recorrido militante como las que aún tienen un recorrido relativamente breve. A las primeras nos complace volver a encontrarnos con amigas y compañeras de distintas partes del estado y también nos complace conocer a las nuevas generaciones. Y estas segundas experimentan con intensidad el placer que proporciona saberse rodeada de tantas otras feministas.
En el encuentro se abordaron muchos y variados puntos candentes de nuestra agenda organizados en torno a diez mesas temáticas. Escuchamos voces prestigiosas del movimiento feminista (Victoria Sendón, Silvia Carrasco, Rosa Cobo, Gemma Cánovas Sau, Pilar Ballarín, Ana de Miguel, Amparo Mañés, Zuriñe Ojeda, Laura Freixas, Luisa Posada y varias más). Pero también resultó gratificante escuchar a mujeres jóvenes que, por primera vez, argumentaban ante asamblea tan numerosa y comprobar su determinación, su claridad y la potencia de su pensamiento y de sus análisis.
Por otra parte, como el objetivo del encuentro no era el debate, el resultado fue un rico intercambio donde se percibía las múltiples y variadas inquietudes y puntos de interés que conforman el feminismo. Es decir, comprobamos, una vez más, que el feminismo no es monolítico sino poliédrico, aunque, por supuesto, se sustenta sobre columnas fundamentales en las que todas coincidimos.
En definitiva, es muy de agradecer la generosidad de la editorial Victoria Sau y de la que ha sido su directora, Lola G. Luna, al darnos la oportunidad de tener un encuentro tan reconfortante.
Ah y como colofón, recordad que, si bien la editorial dejará de editar nuevas obras, sigue ofreciendo en abierto su catálogo. Basta con que abráis su web https://editorialfeministavs.com/catalogo.html para comprobar la variedad y la riqueza de sus temáticas: violencia patriarcal, maternidad, historia del feminismo, crítica al transactivismo, poesía, luchas feministas en América Latina…
Sí, no exageramos nada si afirmamos que nadie podrá acallar ni sepultar al feminismo porque el feminismo rebosa inteligencia y generosidad y un horizonte ético de igualdad. Es capaz, por lo tanto, de vencer todos los obstáculos.


