El Parlamento Europeo aborda 27 años después la salud de las mujeres… pero se lía

Redacción Tribuna
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El Parlamento Europeo votará este 16 de septiembre un informe dedicado a las desigualdades en la salud y, de manera particular, a las enfermedades que afectan específicamente a las mujeres.

El documento, elaborado por el eurodiputado irlandés Billy Kelleher, de Renew Europe, parte de un problema largamente denunciado: durante décadas, la investigación médica ha utilizado mayoritariamente al varón como patrón de referencia y ha prestado una atención insuficiente a las diferencias entre mujeres y hombres en la aparición de enfermedades, sus síntomas, el diagnóstico o la respuesta a los tratamientos.

El informe llega, además, después de casi tres décadas sin que el Parlamento Europeo haya abordado de manera global la salud de las mujeres. La anterior aproximación general se remonta a 1999.

El texto que llega ahora al pleno fue aprobado por la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género (FEMM) el pasado 23 de junio. El procedimiento parlamentario puede consultarse aquí.

Un problema real: la salud de las mujeres ha sido insuficientemente estudiada

El diagnóstico que contiene el informe parte de datos preocupantes.

Según la información difundida por Renew Europe, el 72 % de los ensayos farmacológicos no proporciona datos desagregados por sexo y género, mientras que solo el 5 % de la financiación mundial destinada a investigación y desarrollo sanitario se dedica específicamente a la salud de las mujeres.

El propio ponente ha señalado la endometriosis como uno de los ejemplos más claros. La enfermedad afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres —unos 14 millones en Europa— y su diagnóstico puede demorarse una media de ocho años.

Pero no es el único ámbito.

Las enfermedades cardiovasculares, la menopausia, determinadas enfermedades autoinmunes o las diferencias en la forma en que mujeres y hombres metabolizan algunos medicamentos muestran hasta qué punto el sexo constituye una variable relevante para la investigación y la práctica clínica.

El informe reclama por ello una mayor presencia de mujeres en los ensayos clínicos, más investigación sobre enfermedades que las afectan de forma específica o diferente, mejoras en el diagnóstico y tratamiento y una atención adecuada durante el embarazo, el parto y el posparto.

También pide a la Comisión Europea que impulse una Estrategia Europea para la Salud de las Mujeres, con objetivos públicos y evaluables.

Y plantea otra cuestión fundamental para poder conocer las desigualdades sanitarias: la recopilación de datos desagregados por sexo.

Hasta aquí, el informe aborda un déficit ampliamente documentado de la medicina y de las políticas sanitarias.

Athena Forum señala las contradicciones

Es precisamente a partir de ese punto donde Athena Forum, organización europea que trabaja sobre derechos basados en el sexo, identifica una contradicción en el texto.

En un análisis publicado el 13 de septiembre con el título Women’s health: 27 years of waiting for the wrong resolution —«Salud de las mujeres: 27 años esperando la resolución equivocada»—, la organización señala que el informe reconoce reiteradamente que existen diferencias entre mujeres y hombres que deben estudiarse, medirse y tenerse en cuenta en medicina.

Sin embargo, al mismo tiempo incorpora categorías que ya no se basan en el sexo.

Athena Forum llama la atención sobre la utilización de expresiones referidas a «personas de género diverso», «personas menstruantes», «personas embarazadas y lactantes» o «personas no binarias».

Ahí sitúa la primera contradicción.

Si uno de los problemas que pretende resolver el informe es precisamente la falta de datos fiables sobre las diferencias de salud entre mujeres y hombres, esos datos requieren identificar el sexo de las personas estudiadas.

Introducir simultáneamente categorías basadas en la identidad puede alterar, según Athena Forum, la clasificación de los pacientes y dificultar la interpretación de estadísticas, ensayos clínicos, cribados, diagnósticos o efectos diferenciados de los medicamentos.

La cuestión no es, por tanto, meramente terminológica.

Afecta al mismo instrumento que el informe considera imprescindible para corregir el déficit histórico de conocimiento sobre la salud de las mujeres: saber cuándo los datos corresponden a mujeres y cuándo corresponden a hombres.

Un informe sobre salud de las mujeres que acaba entrando en otros terrenos

Athena Forum identifica además una segunda contradicción.

El informe comienza hablando de investigación médica, diagnóstico, enfermedades cardiovasculares, endometriosis o menopausia, pero durante su tramitación parlamentaria fueron incorporándose cuestiones que ya no están directamente relacionadas con esos problemas.

Al proyecto inicial se presentaron más de 500 enmiendas.

Entre las propuestas introducidas aparecieron referencias a la asistencia sanitaria específica para personas que se identifican como trans, a la incorporación de contenidos LGBTIQ en la formación de profesionales sanitarios y a las denominadas «prácticas de conversión».

Pero el texto llega todavía más lejos.

Athena Forum señala que también aparecen propuestas relacionadas con la eliminación de determinados requisitos médicos para la rectificación registral del sexo y con el intercambio entre los Estados miembros de «buenas prácticas» sobre estas políticas dentro de la Estrategia LGBTIQ+ 2026-2030.

Es decir, un informe cuyo objeto inicial es corregir las desigualdades que sufren las mujeres en el ámbito sanitario termina pronunciándose también sobre la rectificación registral del sexo y sobre políticas de identidad.

Para Athena Forum, ese desplazamiento del objeto del informe no es menor.

La cuestión de las denominadas «prácticas de conversión»

Otro de los aspectos sobre los que alerta la organización es la inclusión de las denominadas «prácticas de conversión» vinculadas a la identidad o a la expresión.

El informe reclama una recomendación europea dirigida a promover su prohibición.

Athena Forum advierte de que la cuestión fundamental estará en cómo se definan esas prácticas y qué actuaciones profesionales puedan acabar incluyéndose bajo ese concepto.

Su preocupación se centra especialmente en menores y adolescentes.

La organización considera que una definición excesivamente amplia podría llegar a interpretar como una práctica inadecuada la exploración clínica de las causas que se encuentran detrás del malestar de una persona joven, mientras que la afirmación de una identidad y la transición serían consideradas atención sanitaria.

Athena Forum cita especialmente situaciones en las que pueden concurrir problemas de salud mental, autismo, antecedentes de violencia sexual, rechazo de los estereotipos sexuales o jóvenes lesbianas y gais.

Se trata, en este punto, de la interpretación y advertencia formulada por Athena Forum sobre las posibles consecuencias del texto, y no de una conclusión expresamente contenida en el informe del Parlamento Europeo.

¿Quién participó en la elaboración del informe?

Athena Forum también ha revisado las aportaciones recibidas durante la preparación del documento.

El ponente del informe, Billy Kelleher, pertenece al partido irlandés Fianna Fáil y al grupo Renew Europe y participa como suplente en las comisiones parlamentarias de Salud Pública y de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género.

Según la documentación examinada por Athena Forum, entre las organizaciones que realizaron aportaciones durante la elaboración del informe figuran ILGA-Europe y TGEU, entidades que trabajan específicamente en políticas LGBTIQ y de identidad.

Athena Forum subraya que en esa relación no aparece ninguna organización independiente dedicada específicamente a la defensa de los derechos de las mujeres desde una perspectiva basada en el sexo.

La contradicción central

El informe que votará el Parlamento Europeo parte, por tanto, de una cuestión difícilmente discutible: la medicina ha estudiado insuficientemente a las mujeres y necesita incorporar de forma sistemática el sexo como variable de investigación.

Reclama más datos, más investigación, mejores diagnósticos y una estrategia europea específica.

La crítica de Athena Forum no se dirige contra ese objetivo.

Lo que pone en cuestión es que el Parlamento pretenda resolver un problema derivado precisamente de no haber diferenciado adecuadamente entre mujeres y hombres mientras introduce, dentro del mismo documento, categorías que pueden volver a dificultar esa diferenciación.

Después de 27 años esperando una política europea integral sobre salud de las mujeres, esa es la paradoja que Athena Forum sitúa en el centro de su análisis: el Parlamento reconoce que para estudiar correctamente la salud de las mujeres hay que tener en cuenta el sexo, pero al mismo tiempo incorpora un marco que puede hacerlo nuevamente invisible.

Fuente de la información: Athena Forum, “Women’s health: 27 years of waiting for the wrong resolution”, 13 de septiembre de 2026

Documento institucional de referencia: procedimiento 2025/2074(INI) del Parlamento Europeo

 

 

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