La Fiscalía del Principado de Asturias solicitaba 18 años de cárcel, diez por la agresión y ocho por los abusos, pero la condena ha quedado en siete años por la agresión sexual y tres y medio por los abusos a las menores. La rebaja se debe a que el tribunal admitió la atenuante de reparación del daño al haber abonado a sus víctimas una indemnización de 14.000 euros además de haber pagado una fianza de 6.000.
El tribunal no aceptó los atenuantes de confesión y colaboración relevante del condenado pues según relatan «el acusado se limitó a facilitar una versión muy sesgada y favorable a sus intereses». En cuanto a la colaboración del condenado, al haberse prestado voluntario a ofrecer su ADN, clave para imputarlo en la causa según su letrado, el tribunal entendió que previamente a esta prueba ya existían una serie de datos recabados por los investigadores «que permitieron llevar a cabo la instrucción del caso».Respecto a los abusos sexuales a dos menores, la rebaja de la pena fue más contundente.
La Fiscalía pedía para el acusado ocho años de prisión por los dos delitos y finalmente ha sido condenado a tres y medio. El fallo rebajó a la mitad uno de ellos y el segundo lo calificó en grado de tentativa ya que «la oposición de la víctima impidió que el acusado pudiese culminar la satisfacción de sus deseos», por ello se le condena a un año y medio de prisión.
Los magistrados entienden que la conducta del condenado debe analizarse en su conjunto, porque los tres delitos, el de agresión sexual y los dos abusos, fueron cometidos obedeciendo a «un similar mecanismo de actuación». Una afirmación sustentada por la investigación llevada a cabo por la Policía Nacional de la que el tribunal recoge que se trata de «una persona que buscaba a sus víctimas, las acechaba y seguía, utilizando similares estrategias de ataque» que le llevaron a definirlo como un «depredador sexual».
La sentencia, que no es firme, puede ser recurrida ante la Sala Civil y Penal del TSJ de Asturias.