Si violan a una, todas somos presas. Sobre trans-femenino que violo en la cárcel de Chalco (México)

Adriana Flórez
Adriana Flórez
Filósofa y psicoanalista.
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Una vez más, pero ahora en México: el 15 de agosto del presente año, un hombre trans-femenino con antecedentes de violencia sexual recluido en un penal de mujeres violó a su compañera de celda. Él es el autor material, el “intelectual” inconsciente pero eficiente, son las instituciones y también la sociedad cuando se pone de perfil ante estos acontecimientos, como si se tratara de incidentes menores. “Ni modo, ¡qué le vamos a hacer!, es lo que hay”, se puede decir, o bien, se puede exigir a las autoridades correspondientes el cumplimiento de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que en su artículo 18 reza: “Las mujeres compurgarán sus penas en lugares separados de los destinados a los hombres para tal efecto”, “asegurándose de que en ninguna prisión femenil haya hombres recluidos, independientemente de su ‘identidad de género’”, que es lo que ha hecho WDI México y quienes hemos firmado su petición en Change.org

Es ampliamente conocido que los hombres tienen graves problemas en sus cárceles. Problemas sangrantes que con altas cuotas de violencia vulneran los derechos humanos más elementales. Muy frecuentemente los de los homosexuales (gays), pero también los de los hombres que no se ajustan a los mandatos sexistas y de los que queriendo o no, los refuerzan expresándose a través de una representación más o menos sexista, más o menos estereotipada de las mujeres, aduciendo una identidad “trans”. La violencia que reciben debe erradicarse: los afectados merecen toda nuestra solidaridad, por supuesto.

Ahora bien, resulta aberrante que la vía elegida para enfrentar la situación de un tiempo a esta parte, esté siendo vulnerar los derechos que la constitución otorga a las mujeres.

Las reclusas, una población altamente vulnerada y vulnerable, requieren para su seguridad y mayor tranquilidad, un espacio segregado por sexo para cumplir su condena. Negárselos es negarles una de las medidas más elementales para favorecer su reinserción social preservando su salud física y mental, viniendo a significar un grave retroceso sin precedentes en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, un grave retroceso que no debemos consentir.

Las reclusas, una población altamente vulnerada y vulnerable, requieren para su seguridad y mayor tranquilidad, un espacio segregado por sexo para cumplir su condena.

“Sin embargo, según informes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre la situación de las mujeres internas en centros de reclusión del país, en varios de ellos no hay una ‘estricta separación entre hombres y mujeres, no obstante la especial situación de vulnerabilidad en que se encuentran las internas, lo que las hace susceptibles a toda clase de abusos’ advirtió en 2015, Luis Raúl González Pérez, en el Informe Especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre las Mujeres Internas en los Centros de Reclusión de la República Mexicana”. (WDI México) Y desafortunadamente, las leyes de autodeterminación de género, como se está pudiendo comprobar, agravan tan preocupante situación.

Privar a las reclusas de un derecho tan básico viola la constitución y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, lo cual no sólo es inaceptable, sino que resulta contraproducente para el “colectivo” que se dice querer proteger con estas medidas, pues por las consecuencias, se favorece su estigmatización, atizando además la polarización social imperante en torno a la cuestión.

Resulta siniestro además, que todo esto se haga en nombre de un sistema de creencias de racionalidad y coherencia altamente cuestionables, con raíces homófobas y sexistas que está desfigurando los derroteros civilizatorios de igualdad y fraternidad propios de la izquierda y del feminismo. Un sistema de creencias que es además viento a favor de intereses que no son los de la ética, sino los del capital en algunas de sus vertientes menos honorables, como lo son (se ha mostrado ya muchas veces) las del lucro del big-farma vía experimentación con menores, el negociado proxeneta y el de la reproducción humana vía alquiler de mujeres (“vientres”).

¿Es que no nos damos cuenta?, ¿en serio? Para promover como si de valores se tratara la llamada “diversidad”, la imagen y el sexismo, tan convenientes para el capital, ya está el mercado que campa a sus anchas en medio de la distracción, la confusión y división que trae consigo el enaltecimiento de unos ideales identitarios, imaginarios y superficiales que entre toda otra serie de quimeras encontramos a la venta, como producto estrella, en Tik Tok.

Cuidado. Del “avance en derechos y libertades” se escucha hablar a varios gobiernos progresistas, pero dicho así, en abstracto, puede ser una trampa incluso para estos gobiernos: lo aprendimos en la primer lección de la crítica a la economía política clásica. La izquierda y el feminismo estaban para buscar y defender la fraternidad y la igualdad de oportunidades entre todos los ciudadanos y entre hombres y mujeres, ciudadanos del mundo, en términos materiales muy concretos y más allá de toda identificación identitaria. Pero con las “nuevas” derivas, en realidad se está retrocediendo. Además, a la derecha se le está poniendo en charola de plata, el desprestigio de la izquierda.

con las “nuevas” derivas, en realidad se está retrocediendo. Además, a la derecha se le está poniendo en charola de plata, el desprestigio de la izquierda.

El hombre trans-femenino que cometió la violación en la cárcel de Chalco (México) y amenazó a su víctima con mover sus contactos para atentar contra sus hijos fuera de la cárcel si lo denunciaba, es su autor material, ya lo dijimos. No permitamos que su autor intelectual inconsciente pero eficiente, lo sigan siendo las instituciones que lo hicieron posible. No lo seamos nosotros también poniéndonos de perfil ante las innumerables consecuencias que tiene este sistema de creencias sobrevenido de la llamada “identidad de género”.

Necesitamos una izquierda sensata y valiente que no se venda a semejante delirio, ojalá vuelva pronto. Mientras tanto, TODAS SOMOS PRESAS de un enorme y lacerante retroceso que vulnera nuestros derechos humanos más elementales.

Por favor, firma la petición:

 

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