Salvar a la soldado L. G.

Pilar Aguilar
Pilar Aguilarhttp://pilaraguilarcine.blogspot.com.es/
Analista de ficción audiovisual y crítica de cine. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Lee el blog de cine de Pilar Aguilar: http://pilaraguilarcine.blogspot.com.es
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¿Os imagináis el calvario que está sufriendo la soldado Francisco Javier L.G.?

Cierto, la ley la ampara clara y contundentemente: «Toda persona de nacionalidad española mayor de dieciséis años podrá solicitar por sí misma ante el Registro Civil la rectificación de la mención registral relativa al sexo». Y la ley puntualiza que no existe ningún otro requisito, no exige cambiar el nombre ni, por supuesto, se debe tener en cuenta el aspecto físico (más o menos folclórico) del solicitante. El Registro Civil ha de limitarse a registrar el deseo. Y punto.

Francisco Javier cumplió escrupulosamente con su parte y el Registro con la suya.

¿Todo solucionado? Debería estarlo, pero ¡ay las malvadas compañeras cis de cuartel de nuestra admirada Francisco Javier son tránsfobas! Digo admirada porque ha sido valiente y se ha lanzado, con un par, a romper tabúes. Sí, con un par, dejándonos a las feministas a la altura del betún. Porque, vale, nosotras llevamos dos siglos rompiendo moldes: nos empeñamos en estudiar, en hacer deporte, en no casarnos si no nos daba la gana, en ponernos pantalones, en montar en bici, en no depender jurídicamente del marido, en disponer de nuestros propios medios de subsistencia, en sentarnos entre amigas en los bares y terrazas, en no perder horas en maquillajes y peluquería, etc. etc.

“Sois unas machorras” nos decían con asco. Y, concretamente la Iglesia añadía: “No queráis ser como nosotros (nosotros, los curas) porque sois mejores, sois hijas de María. Dios os adjudicó una sagrada misión: la dulzura, el amor, la comprensión”.

Era inútil explicarles que no queríamos ser como ellos (ni como la virgen María) sino como nos diera la gana, sin sometimientos ni barreras, que queríamos tener libertad y derechos políticos y civiles.

Y sí, hemos conseguido mucho, pero ahora comprendemos que estábamos en el camino equivocado.

La soldado Francisco nos ha dado -con un par, repito- una lección de eficacia. En un abrir y cerrar de ojos, con su ejemplo, ha conseguido grandes progresos para las mujeres.

Así, tenemos que aprender de Francisco a aceptarnos como somos, liberándonos de los cánones de belleza que se nos imponen por ser mujeres. Oídle: «Me gusta mi cuerpo, soy feliz con él y no pretendo cambiarlo» ¡qué ejemplo de mujer empoderada!

Aprendamos también de su actitud reivindicativa y nada sumisa: Francisco está dispuesta a denunciar, con la ley en la mano y con un par -tripito- a quien se le ponga por delante porque «No podía seguir utilizando un vestuario contrario a mi género, por lo que solicité el uso del vestuario que me correspondiera, que entiendo que debe ser el femenino, pues soy una mujer».

Pero, en vez de admirarla, las compañeras del cuartel dicen que no quieren cruzarse por duchas y retretes con los huevos y el pene (femeninos, por supuesto) de Francisco. A lo mejor es envidia al no poder alcanzar esa viril feminidad que adorna a Francisco, porque está claro: ninguna mujer si tiene esa misma cualidad será violada, aunque vaya sola de madrugada ¿a que no?

Pero las melindres cis se quejan diciendo: “Es que, nosotras, si vamos al Registro y nos declaramos hombres, no solucionamos nada y seguiremos sufriendo acoso, violación y maltrato”.
Pues yo respondo: “Dejaos de lloriqueos y considerad ¿qué importancia tienen nuestros males comparados con los de las superdiscriminadas Francisco, Elisabeth, Carla, Samantha, Mar, Marina, Raffaella, Emma, etc. etc.?

Y, a propósito ¿cómo es posible que algunas de estas mártires (Duval, por ejemplo) duden de los sentimientos de Francisco? Dan ganas de soltarle a Duval aquellas palabras de Julio Cesar: “¿Tu quoque, fili mi?” Porque ¿qué diferencia a Francisco de Elisabeth? ¿que esta última toma hormonas? (no sabemos si, además se ha castrado). ¿No dice Montero que las características físicas no importan? ¿Nos vamos a quedar en lo superficial despreciando los sentimientos que, además, como señala la ley, es lo único que importa?

¿Por qué ponen en tela de juicio los sentimientos de Francisco y no de los de Álex, al que incluso promocionaron con un vídeo? https://www.youtube.com/watch?v=cFSRfJC4iT8&t=1s  ¿en qué se diferencian ambas? ¿en las gafas?

¿Qué diferencia a Francisco de Emma Colao, la primera mujer candidata a Presidenta de la Comunidad Canaria? ¿la calva? ¿Y de Marina Saéz que también está calva pero se pone peluca?

¿Qué diferencia a Francisco de Iria? Aunque la barba de Iria sea más larga, las dos sufren la misma triple discriminación: como mujeres, como lesbianas y como trans.

Francamente, ante tanta hostilidad solo caben dos soluciones:

  • La violenta: que las propias trans (¿quién si no? nadie más puede dudar de que Francisco sea mujer sin cometer delito) monten un tribunal tipo inquisición presidido por Duval. A la que aguante la tortura, se la da por buena. Las otras, a la hoguera.
  • La amorosa: dado que tanto Francisco como Duval son lesbianas, que hagan las paces y que se enrollen en una noche de amor loco. Estoy segura de que serían muy felices.

 

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Comentarios

  1. Que, {Francisco como Duval son lesbianas, que hagan las paces y que se enrollen en una noche de amor loco}, es la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal, que obliga a ver en la conducta del varón, su regular vida erótica y a conceder incluirle como una extrema intensidad de su impulso homosexual.
    {“Sois unas machorras” nos decían con asco. Y, concretamente la Iglesia añadía: “No queráis ser como nosotros (nosotros, los curas) porque sois mejores, sois hijas de María. Dios os adjudicó una sagrada misión: la dulzura, el amor, la comprensión”}, es la simulación del varón en su sintomatología paranoica en las tendencias perversas transferidas a sus acciones sociales, culturales científicas, etc.
    {La soldado Francisco nos ha dado -con un par, repito- una lección de eficacia. En un abrir y cerrar de ojos, con su ejemplo, ha conseguido grandes progresos para las mujeres”}, definen todas las tendencias perversas, del varón, que tienen sus raíces en la infancia, llevando en si una general predisposición a las mismas; Esto es que la sexualidad perversa no es otra cosa sino la sexualidad infantil ampliada y descompuesta en sus tendencias constitutivas.
    {Así, tenemos que aprender de Francisco a aceptarnos como somos, liberándonos de los cánones de belleza que se nos imponen por ser mujeres. Oídle: «Me gusta mi cuerpo, soy feliz con él y no pretendo cambiarlo» ¡qué ejemplo de mujer empoderada!}, pues, en el mundo de las neurosis la realidad que desempeña el papel predominante es la realidad psíquica.
    Vivir, es una burlesca simiesca parodia siniestra idiota.
    El mundo es idiota, me aburre en todos sus niveles; Sin excepción; ¡¡¡Siendo un error olvidarlo!!!
    El sentido y la verdad del feminismo, es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual
    Un travesti no es una mujer
    Lo femenino es el único y absoluto camino
    Buenos Aires
    Argentina
    3 de febrero de 2024
    Osvaldo V. Buscaya (OBya)
    Psicoanalítico (Freud)
    *Femeninologia
    *Ciencia de lo femenino

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