¿También es transfobia denunciar el negacionismo biológico?.

Puri Liétor
Puri Liétor
Psicóloga sanitaria y activista Feminista
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Nuevamente es sencillo comprobar que la misma mentalidad servil a la urdimbre cultural y socioeconómica Patriarcal, que estaba detrás de la censura a Najat El Hachmi como pregonera de las Fiestas de la Mercé en Barcelona, está detrás de la campaña de censura a Isabel García como Directora del Instituto de las Mujeres, tal y como expliqué en el artículo publicado en Crónica Libre “Tránsfobas no; pero combativas con el Patriarcado, sí”.

Aunque tengo que reconocer que la manera honesta y coherente con la ideología Feminista con que afrontó las prácticas de encarnizamiento de corte fascista Najat El Hachmi, eran un ejemplo a seguir que no he visto que se haya aplicado en esta ocasión.

Y es que desde la misma posición de completa ignorancia respecto a los más de tres siglos de riguroso análisis centrado en la segregación impuesta a niñas y mujeres patriarcalmente, segregación que las mujeres Feministas sabemos que tuvo su origen y tiene su mantenimiento en el maldito género, volvemos a encontrar declaraciones de Elizabeth Duval, que de forma tranquila y pausada, (muy lejos de la tosquedad de Echenique o de la virulencia de Montero o “Pam”, ¿verdad, Yolanda Díaz?) buscan el desprestigio, entonces de Najat, ahora de Isabel García.

Y por supuesto vuelve a amenazar al PSOE con las iras y la pérdida de voto de la amalgama de siglas de la plataforma de los colorines. Claro que no deja de ser bastante ridículo que quien se ha pegado un batacazo electoral histórico, a quien millones de españolas (sobre todo) y de españoles han dejado de votar, elección tras elección, sin hacer reflexión alguna sobre la pérdida de afiliación y de voto de las mujeres, venga a calificar como erróneo el nombramiento de la Directora del Instituto de las Mujeres, “que tiene que ser corregido con la mayor prontitud posible”, tal y como recoge una entrevista del 2/01/24.

Pero no es la de la portavoz del Sumatorio (perdón, Sumar) en cuestiones autodefinidas como “feminismos e igualdad” la única manifestación crítica que está por completo fuera de lugar, porque las de colectivos integrantes de la plataforma de la amalgama de letras y colorines, también lo son, a tenor de las denuncias recogidas por los medios de comunicación de “un total de 38 entidades Lgtbiq de Andalucía que han suscrito un comunicado en el que piden al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la «revocación» del nombramiento de Isabel García como directora general del Instituto de las Mujeres.” Recojo uno de los motivos:

__»resulta del todo inaceptable que quien va a ostentar la dirección del Instituto de las Mujeres tenga un discurso que rezuma odio y desconocimiento hacia las personas trans, y concretamente respecto a las mujeres trans cuya existencia Isabel García niega con vehemencia».

Y a la más explícita a la hora de amenazar con la retirada del apoyo en que el Gobierno más inestable de la historia de la democracia española se ha envuelto, Mar Cambrollé:

__”(Isabel García) No representa a todas las mujeres, entre las que estamos las mujeres trans, y va a dirigir el Instituto de «todas» las mujeres. Es aberrante. Si no se revoca el nombramiento, desataremos nuestra furia trans. Este Gobierno depende de Cataluña y País Vasco y nosotras pondremos a nuestras facciones en ambas comunidades, que tienen mucho peso, a presionarle y exigir este cese.”

 

También IU, que cuenta desde 1994 con el Área de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual (ALEAS), y se enorgullece de ser “la primera organización política del Estado español en crear un grupo en defensa de las libertades afectivo-sexuales y los derechos de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI)”, ha pedido al PSOE en declaraciones a la prensa “la dimisión «inmediata» de la nueva directora del Instituto de las Mujeres por sus «polémicas declaraciones» que «apuntan hacia la transfobia más hostil hacia las personas trans».” y también recojo uno de sus motivos:

__”consideramos «necesario» que se dé «continuidad a la gestión realizada por la anterior directora, Antonia Morillas», para lo que se debe «buscar un perfil más adecuado» para el cargo.”

Y ya que han sido mencionadas en la prensa Toni Morillas y Mar Cambrollé vamos a verlas nuevamente mencionadas conjuntamente en la prensa en 2012, bajo este titular “Izquierda Unida de Málaga apoya a las transexuales que discrimina la Junta”, y que recoge esta información:

__Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, “acusó al Gobierno andaluz de abandonarles a interminables listas de espera para su cambio de sexo y exponerlos (…) a cuestionarios psicológicos que resultan «humillantes y sexistas», para que se aburran y desistan de esta conversión (…), rechazamos la excesiva «psiquiatrización a la que nos someten», (…). Queremos hormonas, no pasar un largo y doloroso protocolo que provoca en muchos casos el abandono o la búsqueda de otros sistemas».”

__”La representante de IU en el Ayuntamiento de Málaga Toni Morillas explicó con esta moción que buscarán «un pronunciamiento institucional del Ayuntamiento» e instarán a la Junta de Andalucía a que cumpla sus compromisos con el colectivo «trans» para desarrollar «una ley integral de transexualidad que asegure a las personas transexuales la cobertura sanitaria que precisan», así como al Gobierno de España para que «defienda en todos los foros internacionales sobre la materia la despatologización de la transexualidad y que mantenga la prestación sanitaria en la cirugía de reasignación de sexo».

Pues precisamente “asegurar la cobertura sanitaria que las personas transexuales precisan” es imposible en España debido a la aprobación de la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, porque el vocablo misceláneo “trans” ha ocultado la multiplicidad de factores biológicos, psicológicos y sociales presentes en el desarrollo de la identidad sexual, que en el caso de las personas transexuales requiere una valoración psíquica compleja y prolongada en el tiempo, porque el desconocimiento científico que a día de hoy aún tenemos sobre la Disforia/Incongruencia de género es muy grande, por lo que “este desconocimiento exige que, antes de iniciar cualquier procedimiento hormonal o quirúrgico, la persona demandante tenga una información pormenorizada de las características de los procedimientos médicos o quirúrgicos, de las limitaciones de estos tratamientos, de los posibles efectos secundarios a corto, medio y largo plazo, y de la irreversibilidad de algunos de ellos con respecto a las transformaciones anatómicas y funcionales que producen sobre el cuerpo. Todos estos aspectos son especialmente importantes en determinadas etapas vulnerables de la vida, como en la infancia y la adolescencia (…).

“La construcción de la identidad es un proceso dinámico e interactivo entre las variables psicológicas individuales internas y los entornos que nos rodean. Las personas reconstruimos e incorporamos a nuestra identidad aquellos elementos social y culturalmente disponibles que nos permiten dar sentido y continuidad a nuestras experiencias.”

Estos son un par de fragmentos del magnífico libro coordinado por Rosa María Rodríguez Magda publicado en 2021, “El sexo en disputa. De la necesaria recuperación jurídica de un  concepto”, en concreto del capítulo IV “Identidad sexual y Disforia de Género: modelos explicativos y situaciones emergentes”, cuyos autores son María Cruz Almaraz Almaraz (F.E.A Endocrinología y Nutrición, Hospital Regional Universitario de Málaga), Pablo Expósito- Campos (Psicólogo, Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de Investigación, Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco), Esther Gómez-Gil (Psiquiatra. Instituto de Neurociencias. Unidad de Identidad de Género. Hospital Clínic. IDIBAPS. Barcelona).

Otro pequeño fragmento que rescato pertenece al capítulo V, “Atención sanitaria a la transexualidad. Necesidad de experiencia multidisciplinar” y ha sido elaborado por Isabel Esteva de Antonio (Endocrinóloga. Hospital Regional Universitario, Málaga. Coordinadora Unidad de Transexualidad e Identidad de Género de Andalucía (2000-2016), y coordinadora del grupo GIDSEEN (2010-2019)  Pablo Expósito-Campos y Esther Gómez-Gil:

__”Las leyes promovidas a instancias del transactivismo se basan en la autodeterminación de género y han reforzado la idea de despatologización de la transexualidad. Pero en las unidades (de Transexualidad e Identidad de Género) no se ha tratado a estas personas como enfermos psiquiátricos, sino como interlocutores válidos  que atraviesan un proceso de reconstrucción corporal, social y psicológica. (…) La consecuencia del movimiento pro despatologización ha sido el rechazo al conocimiento y autoridad del experto y la eliminación del profesional de la salud mental como miembro del equipo de atención a la “población trans.”

Esta denuncia de la desmantelación de la multidisciplinariedad conseguida con la aprobación de las leyes “trans”, tanto autonómicas como estatales, dejo a juicio de las lectoras/es del artículo si tiene su reflejo en las declaraciones de Pol Galofre, “hombre trans embarazado”, dinamizador en el Centro LGTBI de Barcelona, una de cuyas entrevistas muestran como referente en la Web de EUFORIA Familias Trans Aliadas (“Queremos incidir y transformar el entorno, por ello somos familias activistas, (…) promovemos los cambios legislativos, culturales, sociales, educativos, médicos, laborales, asistenciales…. que son necesarios para vivir en un mundo donde los derechos sean para todes y no provilegio de algunes .”), otro de los colectivos que exigen la revocación del nombramiento de Isabel García:

__”He crecido leído como mujer marimacho, era un muchachote de peque y adolescente. Al entrar en la universidad descubrí que existían los chicos trans. En la escuela y el pueblo me habían insultado por cosas que me reprobaban y que, al convertirme en hombre, dejaban de ser malas, formaban parte de la masculinidad. El mundo me fue reconociendo en masculino, sobre todo a partir de dejarme barba. Ahora no bebo porque estoy embarazado, pero hace dos años volví muy borracho a casa, haciendo eses por el Raval, y sabía que ya no había que tener miedo. Hay otras cosas: la atención que te dan. Si voy a comprar pintura con mi compañera de piso, ella habla con el vendedor y él me contesta a mí. O si se estropea el coche, se dirigen a mí en vez de a la conductora… el hombre es la autoridad, las personas no hombres ocupan un espacio secundario.” Publicado el 12/10/20.

__”Se puede gestar sin ser una mujer, es una realidad palpable, puesto que muchas personas viven una identidad de género que no encaja con las etiquetas clásicas de masculino y femenino. (…) En ocho meses de gestación asegura no haber tenido “problemas graves” por el hecho de ser un hombre. La existencia en Catalunya del Servei Trànsit, de atención a la salud de las personas trans, le han facilitado las cosas. Su ginecóloga es Rosa Almirall, fundadora de este programa. Esto hace que sus interacciones en las visitas médicas sean con sanitarios “a los que ella ya ha comido la oreja antes”, ríe.”

P.D. Recomiendo encarecidamente leer el Informe elaborado por Feministes de Catalunya para entender el lesivo efecto que está teniendo el movimiento pro despatologización, sobre el derecho al libre desarrollo de la identidad personal sin condicionantes sexistas de infantes y adolescentes, “De hombres adultos a niñas adolescentes: cambios, tendencias e interrogantes sobre la población atendida por el Servei Trànsit en Cataluña 2012-2021”.

__“Yo no creo que la letra f o la m me representen del todo. Si he de escoger… Diría que ocupo un espacio de tránsito. Tengo claro que no soy mujer, y que estoy en el mundo como masculino, pero tampoco estoy seguro de que es ser o sentirse hombre. Igual que hay mujeres con pene hay hombres que menstrúan, que tienen coño y que están embarazados. Yo entiendo que haya mucha gente a la que le pueda costar entenderlo, pero estar embarazado no me convierte en una mujer.” Publicado el 5/11/20.

__”¿Cómo vive un hombre trans los cambios físicos propios de un embarazo?. Tuve que dejar la testosterona para quedarme embarazado. Enseguida ya veía que mi cuerpo empezaba a cambiar y me inquietaba (…) tuve que tomar hormonas para estimular la producción de leche y se multiplicaron los cambios corporales. (…) Los pechos los he odiado. Me hice una reducción con 18 años que me reconcilió mucho con ellos, pero usé muchos años camisetas compresoras. No me quería hacer una mastectomía, porque no quería pasar más por el quirófano y quería tener criaturas y lactar. (…) Mi tema es con la gordura. Y obviamente que está vinculado al género, porque dejar de hormonarme quiere decir engordar. Ha sido muy duro. (…) Con la identidad hombre nunca me he sentido muy cómodo y ahora se suma el concepto padre, que tiene un peso muy grande que yo rechazo. Soy el cuidador principal y no hago nada de lo que se supone que hace un padre y muchas cosas de las que se supone que hace una madre, pero no me siento materno».

 Sólamente con el conocimiento sobre biología que el alumnado debe tener al acabar la enseñanza obligatoria, la frase “estar embarazado no me convierte en mujer” puede ser perfectamente equiparable al sentido que tiene la siguiente cita bíblica: “No temas María, (…) el Espíritu Santo vendrá sobre ti,  la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo.”

Intentar definir como delirio queer este alejamiento del conocimiento científico de la realidad humana está dentro del derecho constitucional a la libertad ideológica, lo mismo que calificarlo como negacionismo biológico o realismo acientífico.

 Una mujer que consume hormonas no se transforma en un “hombre trans”, es una mujer hormonada; un hombre que consume hormonas no se transforma en una “mujer trans”, es un hombre hormonado. La transexualidad necesita mucho más que comodidad o indefinición, y el doctrinario queer lo está anulando.

Por eso la persecución inquisitorial y el señalamiento público como castigo ejemplarizante heredado del franquismo, que lleva tiempo produciéndose sobre mujeres con ideología Feminista por parte de plataformas que supuestamente defienden derechos humanos, y que están vinculadas políticamente con partidos de izquierdas, representa un peligro para el fortalecimiento democrático tan importante como la entrada en los gobiernos de partidos con ideología asilvestrada e inclinaciones fascistas.

Como ya he defendido en numerosas ocasiones con contundentes argumentos, el Movimiento Feminista no está dividido, y el conocimiento y defensa de los principios fundacionales de la Teoría Feminista y la Agenda que tiene como objetivo su desarrollo es lo que nos identifica como Feministas, no la autodesignación fraudulenta.

Y está claro que a día de hoy ni uno sólo de los partidos presentes en la primera línea de la acción política ha asumido un compromiso político con la ideología Feminista, y menores y mujeres lo estamos pagando muy caro.

 

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