Entre el desprecio a nuestra inteligencia y el “aprecio” a nuestra anatomía

Puri Liétor
Puri Liétor
Psicóloga sanitaria y activista Feminista
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El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución relativa a la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo, en que reconoció que el acceso y la participación plenos y en condiciones de igualdad en la ciencia, la tecnología y la innovación para las mujeres y las niñas de todas las edades eran imprescindibles para lograr la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer y la niña.

Y declaró el 11 de febrero Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología.

En honor a ese día considero importante aportar una breve cronología con  ejemplos claros de resistencia para que fuera posible ese acceso y la participación plena y en condiciones de igualdad para niñas y mujeres en España.

Uno de los más señalados es el narrado por la mujer científica española con mayor proyección nacional e internacional, Margarita Salas, que formó parte del primer equipo de trabajo que, en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC de Madrid, introdujo un nuevo y poderoso ámbito de investigación: la biología molecular.

Margarita Salas consiguió una estancia postdoctoral en el departamento de bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York junto A Severo Ochoa, quien le recomendó que regresara a España y realizase una tesis doctoral en Madrid bajo la dirección de Alberto Sols, el bioquímico más prestigioso en aquel momento, y al que necesariamente tenía que presentarle una carta de recomendación para que la admitiera como doctoranda, porque era sobradamente conocido su desprecio hacia las aportaciones que pudieran hacer las mujeres en la investigación.

En el libro “Autobiografía” publicado en 2012, Margarita muestra con contundencia la misoginia reinante entre los investigadores: «en la fase de la tesis doctoral lo pasé mal, se daba la circunstancia de que estábamos reunidos Eladio y yo con Sols, nuestro director de tesis y, mientras hablábamos de mi trabajo, él se dirigía a Eladio nunca se dirigía a mí, yo era como invisible, lo cual me sentaba fatal».

Vivencia que también reconoció públicamente Alberto Sols, el cual explicó que ante la recomendación de Severo Ochoa tuvo que aceptar a Margarita como doctoranda pero pensando: “Bah, una chica. Voy a darle algo fácil y, si no sale, no importa”.

 Pero de forma totalmente sorpresiva para el esquema de pensamiento sexista de Sols el talento investigador de Margarita era descomunal y el resultado de su Tesis Doctoral fue Sobresaliente Cum Laude.

Y fue sorpresiva porque es un hecho incontrovertible que el modelo de socialización humana se ha articulado desde el androcentrismo, en el cual las capacidades intelectuales de las mujeres han sido negadas y/o minusvaloradas, y el maldito género ha sido la herramienta precisa para la puesta a punto permanente de la maquinaria segregacionista en función del sexo.

Por eso encontramos que en España en 1212 se inaugura la primera Universidad española, por supuesto de la que están excluidas las mujeres por el hecho de serlo, no por su nivel adquisitivo, hasta que encontramos en 1872 a la primera mujer en matricularse oficialmente en una Universidad española, Elena Maseras, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, gracias a que obtuvo un permiso real, pero no puede asistir a clase como el resto de alumnos varones: ella tenía un asiento reservado en la tarima, junto al profesor, porque tenía prohibido sentarse con sus compañeros. Acabó sus estudios con la calificación de sobresaliente, pero no se le permitió ejercer. Pese a sus reiteradas solicitudes, nunca pudo obtener el certificado para ejercer la profesión de medicina.

Dos años después se matricula María Dolors Aleu Riera, que nada más entrar al recinto universitario fue recibida a pedradas. También acabó sus estudios con sobresaliente.

A partir de ahí hay un lento goteo, hasta que el despropósito de que ¡¡¡seis!!! estudiantes mujeres cursaran estudios de Literatura General y Española en 1911 en la madrileña Universidad Central, hace estallar la perniciosa semilla sexista sembrada por el maldito género y son agredidas verbalmente, y a duras penas escapan de agresiones físicas.

Pero la lucha por demostrar nuestra valía intelectual siguió adelante y de 1910 a 1936 hubo un aumento del 7.842% en el número de universitarias matriculadas, pasando de las 33 a las 2.588 en 26 años.

Lamentablemente todo se vino abajo con la tiranía abyecta que la dictadura franquista impuso a las mujeres españolas, impregnada hasta la náusea de adoctrinamiento sexista e idolatría de género.

 Y ese era el imaginario social que impregnaba el espacio de desarrollo científico donde tuvo que abrirse camino el inmenso talento de Margarita Salas en los años 60 del siglo pasado.

¿Y cuál es el de ahora, en la España que según el actual Presidente es ejemplo de políticas progresistas e igualitarias?.

Pues vamos a verlo buceando en las denuncias presentadas por mujeres que han entrado en ese espacio y están recogidas por la prensa:

__En octubre de 2021 la biotecnóloga y periodista de Civio, Ángela Bernardo Álvarez, publica ‘Acoso. #MeToo en la ciencia española’, donde la autora recoge testimonios y va desgranando cómo las universidades y los centros de investigación españoles, como sucede en otros países, mantienen una estructura de poder y un grado de precariedad que hacen muy difícil que las investigadoras identifiquen si son víctimas de un acoso sexual o un acoso por razón de sexo, lo denuncien y encuentren apoyo.

Lo llamativo es que dentro de las mismas instituciones una científica corre más riesgo que otra mujer con otro tipo de trabajo. Al menos así se desprende de un informe, también citado en el libro, elaborado por el grupo de Esperanza Bosch, psicóloga y profesora de la Universidad de las Islas Baleares que es una de las mayores expertas españolas en acoso sexual.

__El Ministerio de Ciencia, dirigido por Ana Morant, ha iniciado una investigación “urgente” sobre el comportamiento del célebre ornitólogo Luis García Garrido, acusado por ingenieras de campo, estudiantes y becarias en la Estación Biológica de Doñana perteneciente al CSIC. Información publicada en Septiembre de 2022.

__Varios profesionales vinculados al CSIC denuncian que tanto el Protocolo frente al acoso laboral como el Protocolo frente al acoso sexual «Están diseñados para desincentivar las denuncias». Información publicada en Junio de 2023.

__Despedido por denuncias de acoso laboral y sexual el número dos del organismo europeo de investigación LifeWatch que en Sevilla dirigía un equipo de 47 científicos.

Antes de ello, en 2010, una científica de la Estación Biológica de Doñana CSIC lo denunció en los tribunales por acoso laboral, pero la juez de lo social desestimó la demanda por falta de testimonios en contra del directivo. Testimonios que sí habían presentado internamente a la cúpula del CSIC compañeros del denunciado, pero este organismo no tomó medidas. Información publicada en Junio de 2023.

__La desaparición de una trabajadora en un barco destapa la inacción del CSIC con más denuncias por acoso sexual. Las víctimas de acoso sexual en los buques adscritos al CSIC advierten de que el protocolo no se aplica y que las denuncias se tapan. Fuentes de la plantilla conocedoras de estos casos hablan de «pasividad», «inacción», y de «falta de perspectiva de género» en la tramitación de las denuncias. Información publicada en Enero de 2024.

Señor Presidente, todo ésto estuvo pasando delante de sus presidenciales narices, de las de la Ministra de Ciencia e Innovación Diana Morant, y de las de la supuesta Ministra de Igualdad Irene Montero en un Gobierno de Coalición sí, pero Feminista no.

 En este nuevo Gobierno de Coalición como era de esperar ya que lo preside usted, nos encontramos otra vez con una supuesta Ministra de Igualdad que no ha hecho mención alguna a nada de lo expuesto en este artículo, y tenía muchas más oportunidades de las que cuento yo para explicar que estamos ante una igualdad meramente formal, y con muchísimo trabajo por delante para abrir un camino bien trazado hacia la convivencia efectiva entre los sexos en todos los ámbitos en los que se desarrolla la actividad humana.

Señor Presidente, las aspiraciones científicas de las niñas y mujeres españolas no pueden seguir entre el desprecio a nuestra inteligencia y el “aprecio” a nuestra anatomía, y ésto nuevamente le recordamos que es una cuestión de desigualdad estructural entre los sexos ante la que usted manifiesta una clarísima insolvencia política.

 

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