El reciente fallo del caso Tickle vs Giggleha traído nuevamente a la palestra el insólito debate sobre qué es ser mujer, que adquirió dimensiones globales en los pasados Juegos Olímpicos, al decirel presidente el COI que “no existe un sistema científico para identificar a una mujer,”. Pese a que el sexo es un hecho notorio producto de una realidad material, es algo que se puede demostrar de forma concluyente a través de una simple muestra de ADN con hisopo bucal.
No obstantela evidencia fáctica y científica de lo que significa ser mujer, en los últimos años, la noción de quées ‘ser mujer’ se ha convertido en un tema peligrosamente debatidoen los países occidentales, debido a las irracionales leyes de autodeterminación del sexo, que permiten que los hombres puedan tener la consideración legal de mujer por su mera voluntad. Las leyes de borrado de mujeres, mal llamadas leyes trans,no sólo redefinen el significado de lo que es ser mujer y amenazan de forma muy grave los derechos de las mujeres y niñas; sino que,como veremos en este artículo,terminan proporcionando a los varones transautoidentificados más derechos que a las mujeres.
Caso Tickle vs Giggle
Roxanne Tickle es un nacido varón que cuenta con documentación legal de tal, que adquirió notoriedad pública al demandar a Sall Grover y su aplicación «GiggleforGirls«, tras su expulsión de la misma. Durante el juicio, Tickleinsistió en que era mujer por razón de su identidad de género,es decir, su percepción personal de sentirse mujer, señalando que Grover había incurrido en discriminación, causándole diversos perjuicios, alno darle el trato de mujer que reclamaba. En su petición de 200.000 dólares australianos,alegóque la expulsión, las declaraciones de Grover al respecto y el cuestionamiento de que era una mujer le habíangenerado ansiedad suicida ocasional.
Grover defendió su postura alegando que Tickleera un hombre y, por tanto, alno cumplir el requisito del sexo, estaba justificado denegarle la prestación del acceso a la App de mujeres, admitiendo que había habido una exclusiónlegítima por razón de sexo. Grover basó su defensa en el hecho de que, al ser la identidad de género una percepción personal, ella percibe a Tickle como hombre, y siempre lo será, dado que el sexo es una condición biológica que no se puede elegir ni cambiar, pese al ficcionado del cambio del sexo registral que permiten las leyes que reconocen a los hombres el derecho a ser ‘mujerlegal’. Como indicó Grover, si Tickle fuera una mujer no habría caso, porque sólo los hombres están excluidos y sólo un hombre lallevaría a juicio por su empeño en acceder App que se promociona como un refugio seguro, exclusivo para mujeres.
El tribunal Federal le dio la razón a Tickle, señalando que habíasido víctima de discriminación indirecta, es decir, que se le dio un trato menos favorable por razón de su identidad de género, al resultar poco femenina. Y condenó a Grover a una indemnización por 10.000 dólares y las costas del pleito.El tribunal basó su fallo en la afirmación de que “…el sexo no se limita a ser un concepto biológico que se refiere a si una persona al nacer tenía rasgos físicos masculinos o femeninos, ni se limita a ser un concepto binario, limitado al sexo masculino o femenino”.Es decir,considera que el sexo se puede cambiar y, en tal caso, una‘mujer legal’ tiene todos los derechos que le confiere su condición de mujer.
La ley australiana contra la discriminación por razón de sexo
La ley australiana de Discriminación Sexual (SDA)de 1984prohibía las discriminaciones contra las mujeres por razón de sexo, que suponía su comparación con el trato dado a los hombres. Sin embargo,en 2013 fue modificada, para incluir dentro de la protección por discriminación a la identidad de género, eliminándose las definiciones legales de ‘hombre’ y ‘mujer’. Al haberse aprobado una ley que prohíbe la discriminación,equiparando como categorías protegidas con la misma garantía cuestiones que son incompatibles, el sexo (ser hombre o mujer) con la identidad de género (tener la percepción personal de que se pertenece al sexo opuesto), la ley contra la discriminación sexual ha terminado negando la relevancia de ser hombre o mujer, porque el sexo es una cuestión fáctica que se basa en la biología, y no en las percepciones individuales de cada persona, que es la definición de ‘identidad de género’.
Al negar la biología, y su carácter fáctico, binario e inmutable, el juez ha negado la razón en la que se basa la protección jurídica de los derechos de las mujeres: el sexo.Como es bien sabido, ser mujer significa ser hembra de la especie humana, es decir, en ser portadora de cromosomas XX, que determinan nuestra anatomía y todas nuestras características sexuales.El hecho biológico de ser mujer es relevante, porque nuestros derechos se basan en el sexo, al ser éste el elemento que nos hace vulnerable frente a la opresión y la violencia.
En Australia, el sexo es la categoría que tiene reconocimiento constitucional e internacional, específicamente en la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), que vincula al Estado.En tanto que la identidad de género no halla cobertura en ninguna normativa internacional ni en la Constitución de este país, por lo que la reforma de la ley estaría viciada de inconstitucionalidad por socavar la base jurídica de la protección específica de los derechos de las mujeres.Esto quiere decir que, al incluirse la identidad de género en la ley antidiscriminatoria, seestá protegiendo una categoría que no existe, para desproteger la categoría que sí existe.
En el caso de Tickle, el tribunal le ha otorgado protección frente a la discriminación por razón de identidad de género, dado que considera que Grover le ha dado un tratamiento peyorativo por exigirle un requisito que, aunque parece igual para todas, tiene el efecto injusto de recaer sólo sobre Tickle, al ser el único que basa su sexo en la identidad de género. Y, aunque no lo dice, el tribunal también le ha dado protección por discriminación indirecta por razón de sexo, toda vez que suconvicción de que Tickle es una mujer es lo que hace que se considere que la política de GiggleforGirls, que excluye a los hombres,suponga una norma que, aunque en apariencia es igual para todas,sólo tiene un efecto injustosobre Tickle.Esta misma prerrogativa le sería reconocida a Tickle si alegara que es lesbiana, en cuyo caso se produciría una protección frente a la discriminación por razón de orientación sexual, que también fue recogida en la reforma de 2013.Como sugiere el fallo, con las leyes de identidad de género, pasamos a ser una subcategoría del sujeto político ‘mujer’, donde se pone en el mismo nivel a las mujeres y los varones tenidos por ‘mujeres legales’.
¿Qué incidencia ha de tener el fallo de Ticklr Vs Giggle en el exterior?
El fallodeTickle vs Giggle no sólo sienta un precedente peligroso en Australia, sino que también tiene el potencial de influir en la interpretación de los derechos de las mujeres a nivel internacional, toda vez que en los países donde están instauradas las leyes trans tienen normas similares, que protegen a los transautoidentificados tanto por razón de identidad de género, como por razón de sexo, pues la condición de mujer registral se hace a todos los efectos legales.
Esto hace que los transautoidentificados terminen teniendo más protección que las mujeres, porque nuestros derechos se sacrificano supeditan a los de esta minoría minoritaria, rompiendo el equilibrio de poder que debe existir entre la mayoría (las mujeres) y la minoría (autoidentificados). En España, además, la ley trans refuerza la protección con las garantías de las discriminaciones ‘por error’ y ‘por asociación’, haciendo de éste un colectivo hiperprotegido, al que se le blinda con delito de odio y multas exorbitantes por transfobia (art. 3. e).
Al vaciar de contenido y sentido la categoría jurídica ‘sexo’, que es donde se construyen los derechos de las mujeres y niñas, las leyes trans violan la CEDAW, las Constituciones y las leyes que protegen a las mujerespor razón de nuestra realidad biológica.Pero, además, producen el efecto perverso de socavar los cimientos en los que se sustenta el Estado de Derecho y la misma democracia, al romper el equilibrio de poder entre mayorías y minorías, violar la seguridad jurídica y comprometer todos los avances jurídicos, políticos y sociales logrados a lo largo del siglo XX, en aras de que las mujeres se nos reconociera la misma dignidad, trato, derechos y oportunidades que a los hombres. Debido a las graves injusticias que causan a las mujeres y niñas, y al gran conflicto jurídico que generan las leyestransal chocar con la incontestable realidad biológica del sexo,la única solución posible es su derogación.


