Cada #8M reconfirma una tozuda realidad, que ninguna ideología política respeta la agenda del feminismo.
El feminismo sólo es tolerado como rehén o enemigo, nunca respetado ni como aliado, ni como movimiento autónomo.
Esa falta de respeto tiene como consecuencia la injerencia perpetua de todo un abanico ideológico que pretende explicarnos desde la condescendencia, prepotencia o amenaza, cómo debe comportarse el feminismo del no molestar.
El feminismo del no molestar debe renunciar a la abolición de la prostitución y aceptar que un porcentaje de las mujeres tenga que ser sacrificado para satisfacer a violadores y pederastas de toda clase, credo y condición, porque, que dejen de violar a víctimas de trata, que es de quienes se nutre la prostitución, no es una opción del gusto de ninguna ideología de clase, credo o condición, por lo que sea, que va a ser patriarcado y violadores.
Así, el feminismo del no molestar tiene que hacer la vista gorda ante el único sistema de esclavitud vigente a 2026, la trata, que al parecer debe seguir perpetuándose por el bien de la humanidad en su conjunto, porque si no las sacrificamos a ellas “habrá más violaciones”. Aún así, dichas ideologías, plagadas de violadores en potencia y en activo como ellos mismos admiten, se arrogan la potestad de explicarnos a las feministas a qué principios debemos renunciar y a qué mujeres sacrificar para que, mira tú qué generosos, otorgarnos a las que quedemos absueltas de violación el privilegio de servirles como bulto inerte amordazado en sus reivindicaciones, o como diana sempiterna de sus insultos y amenazas.
Curiosamente, la airada indignación de muchos tutores del feminismo ante la alta concentración de violadores y pederastas por metro cuadrado en la isla de Epstein no ha derivado en la consecuente airada indignación por la alta concentración de violadores y pederastas por metro cuadrado en las franquicias de marca blanca “chicas nuevas 24h” de sus barrios, mucho menos en que aboguen por la abolición de la prostitución, sí ha servido, como era previsible como munición demonizante para catalogar de propederasta caníbal (pero puritana) a cualquier feminista abolicionista que les lleve la contraria y colgarlas en su muro para el apedreo en compadreo de coacción ejemplarizante.
El feminismo del no molestar debe renunciar a su sujeto político, la mujer, para sustituirlo por uno mucho más apropiado, por ejemplo y qué casualidad, los hombres.
En caso de no abrazar el acto de fe de que los hombres son mujeres cuando les pasa por los huevos, y negarte a adscribirte a un sistema de creencias sexoplanistas que expulsa a las mujeres hasta de su propia definición para que los hombres puedan colonizarla y mujerear a gusto, se te asignará una campaña de cancelación instantánea con 300 bots comprados por Pepito Piscinas a cuenta del PSOE para llamar traspiés viejo fascista a sus propias militantes, una Ministra de Igualdad que te lanzará ladrillos figurados si declaras ver un hombre donde hay un hombre, y a una tropa de aliades transfeministes de Podemos y aledaños entonando KillTheTerf.
Otras ideologías nos advierten de que nos tolerarán el capricho de que el sujeto político del feminismo sea la mujer, siempre y cuando, excluyamos de ese sujeto a las personas cuyo sexo femenino esté aburguesado, ya que la clase, circunstancia mutable en el tiempo y en la mayoría de los casos hereditaria, protege automáticamente de que tu tío abuelo te meta mano en bodas, bautizos y comuniones de postín, e impermeabiliza con chubasqueros de Louis Vuitton a esas mujeres de cualquier opresión por razón de sexo, aunque compartan con todas las mujeres la realidad biológica inmutable sobre la que el patriarcado ejerce dicha opresión, qué casualidad, el sexo. A este grupo de mujeres no sujetables feminísticamente hablando hay que añadir aquellas que, independientemente de su clase y/o situación de vulnerabilidad, no cumplan con los estándares en la escala de valores de mujeres geopolíticamente sujetables debido a las coordenadas del google maps en que se encuentren.
Así pues, el feminismo del no molestar deberá informarse sobre el estado actual del ranking global de sujetabilidad acudiendo al consejo de sabios geopolíticos que nos compartirán una hoja de excel actualizada con los países en que es lícito, por ejemplo, denunciar la legalización de la explotación reproductiva de las mujeres y la compraventa de bebés, y en cuales no.
En caso de que en un ataque de coherencia feminista oses denunciarla en Cuba tras años denunciándola en Estados Unidos, se te enviará a una inspectora de disidencias para hacer control de daños y alertarte, desde el cariño y la admiración que te tiene, de que reflexiones, te retractes de tu pecado eliminando el tuit discretamente y reces tres veces La Internacional. Si aún así persistes en tu empeño de denunciar el negocio de los vientres de alquiler y compraventa de seres humanos allá dónde se produzcan, se redirigirá hacia tu cuenta una campaña de acoso en la que te empadronarán en el lado incorrecto de la historia, te culpabilizarán de crímenes de lesa humanidad y lanzarán un halo de sospecha guerrafriesco sobre tus intenciones de desestabilizar la región.
El objetivo de exponer a esa obstinada señora denunciante, a ratos blanca burguesa colonialista, a ratos Charo, a ratos fascista unga y a ratos señor de ultraderecha financiado por la CIA, a un Via Crucis retransmitido en directo, no es otro que el de prevenir nuevas fugas de cerebros con la amenaza de ser sometidas a una campaña de señalamiento virtual de virtuosos si no depones tu coherencia y compromiso feminista de inmediato.
El feminismo del no molestar debe renunciar a la abolición del género y afianzar el sexismo rosa y azul pastel, para que en su nombre, el transactivismo, induzca a menores que no se ajusten a estereotipos sexistas a creer que son errores de la naturaleza a subsanar para convertirles en pacientes/clientes del negocio clínico farmacéutico de por vida, con la promesa de que si hipotecan su salud de por vida podrán mal parecerse a lo que nunca serán. En caso de que consideres que hacer caja convirtiendo menores sanos en farmacodependientes para que puedan jugar a lo que les gusta y vestirse como les de la gana es una Menguelada macabra, se te condenará al ostracismo social como el peor bicho viviente que puebla la faz de la tierra, y se jaleará, desde el departamento de control de plagas Terf del gobierno, el Ministerio de Igualdad, a que los hombres de “izquierda” que se vean obligados a disimular su machismo lo saquen a pasear travestido de inclusión, y se unan a la caza y captura de Charos insurrectas y golems chupacabras sedientas al grito de que viva la furia trans.
Otras ideologías compartirán nuestra indignación ante esta nueva clase de lucrativas terapias de conversión a niñas rebeldes al género y niños con pluma, y reproducirán, por no llamarle copiar, nuestros argumentos e investigaciones sobre el lobby transgenerista de Capitalismolandia. Para sorpresa de nadie, el aplauso transicionará en insulto cuando la investigación verse sobre el negocio de las clínicas O castrado O colgado que llevan décadas cercenando penes de homosexuales en Irán con el bisturí de la homofobia y que se postulan como nuevo destino transgenerista. En caso de desacato a la autoridad competente del feminismo, señores que repudian el feminismo y mujeres que no quieren compartir el sujeto político del feminismo, la mujer, con otras mujeres, se te administrará el correctivo cancelario by proxy con llamamientos a “cómo puede ser que tenga 200 mutual con esta escoria Imperialista a sueldo del Mosad”, “si me queréis irse de esa cuenta” y demás pataletas de bully de guardería con síndrome de Community Manager Supremo.
El feminismo del no molestar deberá renunciar a la defensa de ejes estructurales de su agenda conforme otras ideologías se los vayan apropiando con intenciones espúreas, y en lugar de pelearlos y protegerlos, se batirá en retirada revisionista para remaquetar el título del discurso y que no se parezca al que te acaban de saquear. Así, cuando la ultraderecha reclame la prohibición del burka con la intención de demonizar a la inmigración, el feminismo del no molestar, en lugar de reclamar la prohibición de todo velado porque las leyes de igualdad entre los sexos deben amparar a todas y cada una de las ciudadanas de este país y no se deben permitir sistemas de castas racistas y misóginos por el cual algunas queden excluidas de ese amparo, se apelará a la calma y a no entrar al trapo de debatir sobre trapos. Y así, entregando en rendición cobarde a la ultraderecha cada bastión de ideario de la izquierda y del feminismo para que lo conquiste y lo adultere con fascismo, es como perdemos para siempre la legitimidad de su defensa.
El feminismo del no molestar deberá denunciar el control y la fiscalización que las religiones ejercen sobre el cuerpo de las mujeres y sus actos, siempre y cuando:
1 se respete el control y la fiscalización de las religiones que a cada ideología convenga en cada momento.
2 se denuncie el control y la fiscalización de las religiones que a cada ideología convenga en cada momento.
Como resultado de esta dicotomía, el feminismo de no molestar deberá pivotar obedientemente entre denunciar el velado de las mujeres o correr un tupido velo sobre estas y así ya tienen dos, el de la opresión y el de la indiferencia. O denunciar las redes de trafico de menores para consumo de pederastas en la meca del cine pero mirar hacia la Meca y silvar cuando sea el gobierno de turno que nos ordenen blanquear el que provea de niñas a pederastas mediante el matrimonio infantil.
El feminismo del no molestar deberá realizar encuestas periódicas en redes sociales para que quienes no acuden a manifestaciones feministas porque puaj, y dedican mes y medio de sus vidas a tuitear que el #8M ya no le importa a nadie, decidan qué cánticos debemos corear, cuales prohibir y qué puntos de sus agendas debemos imprimir en nuestras pancartas para tener el mismo poder de convocatoria que ellos tienen en las suyas.
En caso de corear inapropieces en un ataque de exaltación reivindicativa sufragista se te asignará un obrero putero de proximidad que te exigirá purgar del sujeto del feminismo a Von den Leyen por ser muy mala persona y explotar a otras mujeres. Y como las feministas somos tan tontas que no sabemos diferenciar sujeto político de militancia, o que el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos, necesitaremos su tuittelaje a perpetuidad. En caso de no whatsappearle a Von den Leyen #notajunto, se te adjudicará un cansino arengador de hipocresía verborréica que decretará que no eres feminista porque no has denunciado lo que le pasa a las niñas y mujeres que él instrumentaliza para instrumentalizar a otras mujeres. Seguidamente procederá a pajearse con las últimas tendencias en violaciones de refugiadas para realizar su crítica semanal de cine porno y promocionar un negocio capitalista de explotación sexual de 100.000 millones de $ anuales, y sacarse una paguita pornerita que invertir en OnlyFans.
El feminismo del no molestar deberá endulzar su discurso y edulcorar sus demandas para que los amigos de Pedro de entre 40 y 50 no se sientan incómodos entre “volquetes de putas”.
El feminismo del no molestar deberá ser más empático para que chavales que llevan enganchados al porno desde los 10 años y comparten violaciones a bebés en sus grupos de WhatsApp para echarse unas risas no se sientan intimidados por la virulencia del discurso feminista de exigir respeto por las mujeres y las niñas. A sus progenitores también les afecta mucho psicológicamente no poder pajearse con la conciencia tranquila escroleando violaciones con burundanga en PornHub.
Llegados a este punto supongo que queda claro que yo aquí he venido a molestar.
A molestar en general, y a, para quien no lo sepa, revertir las nefastas consecuencias que mi voto del 2020 tuvo para con los derechos de las mujeres y la infancia, en particular. Y no, no soy tan ignorante como para pensar que la incidencia política se consigue tuiteando, pero si algo me ha reportado socializar mi indignación en esta red putrefacta es haber encontrado compañeras que comparten objetivos e indignación y canalizarlo juntas productivamente. También me ha permitido analizar en vivo y en directo cual hormiguero en Gran Hermano cómo opera el patriarcado en estado de condensación, y qué estrategias transversales utiliza repartido en múltiples grupúsculos de presión para expulsar al feminismo del debate público con cualquier excusa desde cualquier frente, e impedir la crítica feminista mediante la demonización con cualquier excusa desde cualquier frente, también.
Así que acabo el chorreo como lo empecé, recordando que el feminismo sólo es tolerado como rehén o enemigo, nunca respetado ni como aliado, ni como movimiento autónomo. Así que, por lo que a mi respecta, quien como aliada me respete, de aliada me tendrá, quien como rehén pretenda, enfrente me encontrara.
La que quiera romper que rompa, y la que no, que no estorbe.
Que viva la lucha de las mujeres.


