Debates entre feministas

Pilar Aguilar
Pilar Aguilarhttp://pilaraguilarcine.blogspot.com.es/
Analista de ficción audiovisual y crítica de cine. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Lee el blog de cine de Pilar Aguilar: http://pilaraguilarcine.blogspot.com.es
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Nota previa: dados los tiempos que corren, me veo obligada a precisar que, cuando hablo de feministas, solo considero tales a quienes defienden la agenda feminista. No es feminista quien protege (o solo condena de boquilla) la prostitución, los vientres de alquiler, el trabajo precarizado de las mujeres, la violencia patriarcal (violencia aún más extrema en el caso de mujeres con discapacidad, dicho sea de paso), la pobreza femenina, la doble jornada, las agresiones sexuales, las tiránicas imposiciones estéticas, el constante ninguneo, la sumisión al deseo y a las necesidades masculinas…

Las feministas compartimos una potente base de análisis sociales, económicos y políticos y tenemos objetivos comunes fundamentales.

Ahora bien, disentimos en matices, en prioridades, en tácticas y estrategias.

Es, por lo tanto, muy positivo que debatamos entre nosotras y es positivo que estos debates se hagan abierta y sinceramente, sin inquinas, ni golpes bajos ni maniobras sucias.

Y por ello escribo este artículo.

Hace unos días, una compañera feminista (con la que mantengo amistad y a la que respeto por sus años de trabajo feminista) defendía la necesidad de seguir afiliadas a partidos que “puedan tocar poder”.

Pero la pregunta es ¿poder para qué? Y no es pregunta retórica sino esencial. Ocho años lleva el PSOE en el poder ¿y qué ha hecho por las mujeres? De positivo, no digo que nada, pero poca cosa sobre todo si lo comparamos con el enorme daño que ha causado a la lucha feminista. En efecto, nos ha atacado de la peor manera posible, adulterando las palabras que nos definen y que marcan nuestros objetivos; creando, pues, confusión, desconcierto y fomentando así la desmoralización y la desmovilización. Han usado su poder (que sí, que es mucho) para aislarnos y torpedear el acceso de nuestras propuestas a la ciudadanía; han saboteado la educación para la igualdad sustituyéndola por la “diversidad”, es decir, por la propaganda trans, de modo que hoy, a las adolescentes rebeldes no les llegan las palabras liberadoras del feminismo sino, por el contrario, aquellas que les predican que si rechazan los roles asignados es porque son hombres, condenando así, a algunas de ellas, a una vida de fármacos, cirugías y frustración.

Un partido con poder que, en ocho años, no se ha dignado ni siquiera a actualizar, en base a la experiencia acumulada, la ley contra la violencia machista, que no ha hecho absolutamente nada para concienciar y educar a la ciudadanía contra esa violencia y ni siquiera ha combatido a quienes la niegan. Hoy, hasta el ciudadano más en la inopia sabe que los trans “sufren” mucho y que se puede “nacer en el cuerpo equivocado”; sabe que un día sí y otro también la ministra condecora, alaba, promueve, financia, aplaude, ensalza a asociaciones y personas trans. Pero, si le decimos a ese ciudadano que este año ya han sido asesinadas 45 mujeres y 5 menores nos mirará con asombro, incredulidad y desconfianza, pensado “¿Cómo va a ser eso? Si cada semana asesinaran a dos mujeres, se sabría”. Pues sí, las asesinan. De hecho, en estos 8 años, los feminicidios y las agresiones sexuales han aumentado. Y se oculta porque al poder, ese que tantas feministas sostienen, le interesa.

Mientras, por la red circulan vídeos donde las mujeres son literalmente torturadas. Y el poder lo justifica alegando: “Es que es muy difícil prohibirlo”. Ya… pero los videos terroristas sí que están prohibidos ¿verdad?  Y mientras, cualquier ciudadano puede elegir a una mujer (las hay para todos los bolsillos) para sobarla, babearla, penetrarla, dañarla. Y mientras, cualquier chica adolescente recibe por múltiples canales mensajes donde le aseguran que su cuerpo tiene mucho potencial comercial y que debe sacarle provecho.

En resumen: ¿Para qué queremos partidos que “toquen poder” si lo usan para combatirnos y dañarnos?

Esta realidad la conoce cualquier feminista, no solo yo. Quizá por eso, esta amiga añadió que las que siguen ahí, afiliadas al PSOE, son heroínas. Pues, ojo, después de 8 años de heroísmo, corren peligro de acabar como Santa Perpetua que murió mártir por no renunciar a su fe.

Y está claro que, para cambiar las cosas, es necesario tener poder. Por eso, el poder hay que dárselo a quien tiene objetivos acordes con nuestras demandas. Nosotras, las feministas, tenemos que acceder directamente al poder, sin intermediarios. Se acabó lo de rogarle al mandamás que nos haga caso. Se trata de obligarles a hacernos caso.

¿Y cómo? disputándoles el poder político, o sea, los votos. Es hora de que el feminismo se convierta en opción política para toda la ciudadanía.

“¡Uy, qué difícil!” Pensarán algunas. Y nosotras, las que militamos en el PFAC, añadimos: “Dificilísimo”.

Pero en estos tiempos de capitalismo financiero neoliberal engañabobos que solo predica narcisismo, individualismo, diversidad y egocentrismo, solo el feminismo ofrece una alternativa de esperanza para las mujeres, por supuesto y en primer lugar, pero también para la sociedad en su conjunto.

Es hora de creer en nosotras mismas. Basta ya de auto desvalorización. Basta ya de rogarle al señorito que sea bueno. Salgamos ya de ese cóctel de oportunismo, desconfianza y negatividad que nos ata. Es hora de crear, difundir y fortalecer nuestra propia alternativa política. Hagamos que el feminismo “toque poder”.

 

 

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