El Consejo de Seguridad celebra su segunda votación informal para elegir al sucesor de António Guterres. El historial de los candidatos muestra posiciones muy distintas y, sobre todo, obliga a separar dos debates que con frecuencia se presentan unidos: la orientación sexual y las políticas basadas en la identidad de género.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas afronta este viernes una segunda votación informal para medir los apoyos de los ocho aspirantes que compiten por suceder a António Guterres al frente de la organización. En un despacho de Agence France-Presse (AFP), publicado en la madrugada del 21 de agostose afirma que la costarricense Rebeca Grynspan parte de momento como favorita tras la primera ronda y describe un proceso todavía abierto, condicionado por el voto secreto de los quince miembros del Consejo y por el poder de veto de sus cinco miembros permanentes.
El despacho original puede consultarse en la reproducción de RTL Today, que lo identifica expresamente como material de AFP y conserva la firma interna del cable.
Una segunda criba en una elección opaca
Según AFP, Grynspan encabezó la primera votación informal celebrada en julio. Junto a ella concurren el argentino Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica; la expresidenta chilena Michelle Bachelet; la ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett; el ugandés Olara Otunnu; el expresidente senegalés Macky Sall; y la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, incorporada después de la primera ronda y nominada por Tonga.
La candidatura de Bachelet requiere una precisión. Chile retiró su apoyo el 24 de marzo de 2026 tras el cambio de Gobierno, pero la candidatura no desapareció: Brasil y México mantuvieron la nominación. Naciones Unidas dejó constancia formal de que, desde el 25 de marzo, Bachelet continuaba considerada candidata por esos dos Estados.
La relación oficial de candidaturas y documentos del proceso está disponible en la página de Naciones Unidas sobre la selección del próximo secretario general.
El sistema de votación informal obliga a cada miembro del Consejo de Seguridad a clasificar a cada aspirante con una de tres opciones: «encourage» (animar), «discourage» (desanimar) o «no opinion» (sin opinión). En las primeras rondas todas las papeletas tienen el mismo color. Más adelante, las papeletas de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— pasan a diferenciarse por color, lo que permite detectar la existencia de un posible veto, aunque no identificar qué potencia lo ha emitido.
Para ser recomendado a la Asamblea General, un candidato necesita reunir al menos nueve apoyos entre los quince miembros del Consejo y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes. AFP recuerda además la tradición no escrita de rotación regional: conforme a ella, esta vez correspondería a América Latina y el Caribe. Seis de las ocho candidaturas proceden de esa región; Sall y Otunnu son africanos.
Daniel Forti, del International Crisis Group, explicaba a AFP que la primera votación sirvió para dibujar el terreno inicial y que la segunda puede empezar a mostrar la dirección real de la carrera. Su previsión era que todavía no surgiera un vencedor decisivo y que algunas candidaturas pudieran concluir, después de esta ronda, que carecen de recorrido suficiente. El embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, tampoco descartó la aparición de nuevos nombres si se produjera un bloqueo.
Dos debates distintos: orientación sexual e identidad de género
Para examinar los antecedentes de los ocho aspirantes resulta imprescindible no utilizar «LGBT» como una categoría única. La posición de un candidato sobre la despenalización de las relaciones homosexuales o sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo no permite deducir su posición sobre el cambio registral de sexo, la autodeterminación de género, los menores, los tratamientos médicos, el deporte o los espacios segregados por sexo.
Por ese motivo, el análisis siguiente mantiene tres planos separados: 1) posiciones sobre orientación sexual y reconocimiento jurídico de las relaciones entre personas del mismo sexo; 2) posiciones sobre identidad de género y políticas específicamente trans; y 3) actuaciones directas —leyes, políticas públicas, instrucciones o iniciativas institucionales— que puedan atribuirse de manera documentada al candidato. Cuando no se ha localizado información suficiente, se indica expresamente. La ausencia de información localizada no equivale a demostrar que una posición no exista.
Qué puede afirmarse y qué no
La comparación muestra tres niveles muy diferentes. Bachelet presenta el historial más extenso y explícito en políticas de identidad de género y, además, una actuación directa en legislación y políticas públicas. Espinosa incorporó expresamente la identidad de género en una política oficial bajo su responsabilidad. Grynspan ha utilizado y defendido públicamente el marco de identidad de género desde cargos internacionales, pero no se ha localizado una política trans concreta promovida personalmente por ella.
Rodrigues-Birkett ha gestionado institucionalmente recomendaciones internacionales que incluían identidad de género, pero no existe base suficiente para convertir esa actuación diplomática en una posición personal favorable a una determinada política trans. En los casos de Grossi, Otunnu, Sall y A-Baki no se ha localizado, en las fuentes examinadas, una posición específica sobre las principales políticas de identidad de género. Otunnu y Sall sí tienen posiciones claras y opuestas en un terreno diferente: la criminalización de las relaciones homosexuales.
Tampoco se ha localizado, en esta revisión, una participación directa de ninguno de los ocho candidatos en la elaboración de los Principios de Yogyakarta ni una vinculación personal documentada con WPATH. En el caso de Bachelet sí existe una vinculación institucional fuerte con el marco SOGIESC desarrollado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pero eso no equivale a atribuirle autoría de Yogyakarta ni pertenencia a WPATH.
La distinción no es semántica. Apoyar la despenalización de relaciones homosexuales no implica apoyar la autodeterminación registral del sexo; defender el matrimonio entre personas del mismo sexo no permite deducir una posición sobre tratamientos médicos en menores; y utilizar «identidad de género» como categoría de no discriminación no equivale necesariamente a defender todas las políticas que posteriormente se han desarrollado bajo ese concepto. Cualquier comparación rigurosa de los candidatos debe conservar esas fronteras.
Matriz comparativa de las ocho candidaturas
| Candidatura | Orientación sexual | Identidad de género / políticas trans | Actuaciones directas documentadas |
|---|---|---|---|
| Rebeca Grynspan | Sí. Posición pública contra la discriminación por orientación sexual. | Sí. Ha utilizado expresamente el concepto «identidad de género». No se ha localizado una posición concreta sobre cambio registral, menores, tratamientos médicos, deporte o espacios segregados por sexo. |
Participación institucional desde el PNUD en marcos que incorporaban orientación sexual e identidad de género. No se ha localizado una política trans específica promovida personalmente. |
| Rafael Mariano Grossi | No se ha localizado una posición pública relevante. | No se ha localizado una posición pública específica. | No se ha localizado una iniciativa trans directa. Sus medidas de paridad en el OIEA se refieren a la presencia de mujeres, no a políticas de identidad de género. |
| Michelle Bachelet | Sí. Como presidenta de Chile firmó y remitió en 2017 el proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo. |
Sí. Su Gobierno patrocinó la Ley de Identidad de Género y defendió expresamente la inclusión de menores. Posteriormente, como Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, asumió institucionalmente el marco SOGIESC. |
Sí. Actuaciones legislativas e institucionales directas: patrocinio gubernamental de legislación de identidad de género, compromiso público con la inclusión de menores y desarrollo posterior del marco de orientación sexual, identidad de género y características sexuales desde la Oficina del Alto Comisionado de la ONU. |
| María Fernanda Espinosa | Sí en materia de no discriminación. La Política de Género de las Fuerzas Armadas de Ecuador de 2013 incorporó expresamente la orientación sexual. |
Sí. Como ministra de Defensa, la política oficial aprobada bajo su responsabilidad incorporó expresamente la «identidad de género» como categoría protegida. |
Sí. Aprobación, como ministra de Defensa, de una política pública oficial que incorporaba expresamente tanto orientación sexual como identidad de género. |
| Carolyn Rodrigues-Birkett | Como ministra de Exteriores de Guyana gestionó el debate y las recomendaciones internacionales sobre la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Señaló que la sociedad guyanesa estaba dividida sobre la cuestión. |
Las recomendaciones examinadas por Guyana incluían la identidad de género, pero no se ha acreditado una posición personal específica de Rodrigues-Birkett sobre políticas trans. |
No se ha localizado una iniciativa trans propia. Su actuación documentada fue de representación diplomática del Gobierno ante el Examen Periódico Universal de Naciones Unidas. |
| Olara Otunnu | Sí. Rechazó que las personas homosexuales fueran condenadas a muerte o prisión en Uganda. |
No se ha localizado una posición pública específica sobre políticas de identidad de género. |
No se ha localizado una actuación específica sobre políticas trans. |
| Macky Sall | Sí. Se opuso públicamente a la despenalización de las relaciones homosexuales en Senegal. |
No se ha localizado una posición pública específica sobre reconocimiento jurídico de la identidad de género. |
No se ha localizado una iniciativa trans específica. Su actuación documentada se refiere al ámbito de la orientación sexual y a la negativa a despenalizar las relaciones homosexuales. |
| Ivonne A-Baki | No se ha localizado una posición pública suficientemente específica. | No se ha localizado una posición pública específica sobre políticas de identidad de género. |
No se ha localizado una iniciativa trans directa. |
Nota: las casillas destacadas corresponden a candidatas para
las que se han localizado actuaciones directas y documentadas en materia de
identidad de género. «No se ha localizado» significa que no se ha encontrado
una posición o actuación específica en las fuentes examinadas; no equivale a
afirmar que dicha posición no exista.



