Desde la Alianza CBM lamentamos que el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, recurra ante el Tribunal Constitucional la reforma de la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid, una reforma que, muy lejos de la opinión expresada por el Defensor del Pueblo, está enfocada a proteger a la infancia y los derechos de las mujeres, como entre otros, los de las deportistas.
Preguntamos al señor Gabilondo si cree que habilitar sistemas de acompañamiento profesional a menores en un asunto que afectará al resto de sus vidas es contrario a la defensa de los intereses de los menores. No se “patologiza” a un menor, como pretende Ángel Gabilondo, si se le ofrece acompañamiento psicológico. Pero sí es temerario que se prescinda de ese apoyo, como ya han determinado las autoridades sanitarias de Reino Unido, Suecia, Finlandia o Dinamarca. No son “desproporcionadas” las cautelas ante la transición social y el uso de bloqueadores de la pubertad, fármacos que ya han sido reconocidos como experimentales a través de numerosas investigaciones.
Tenemos que señalar lo desafortunado de la decisión del Defensor del Pueblo, que no atendió en su día las solicitudes de reunión con las organizaciones de mujeres y con las familias de niñas y niños autodeclarados “trans”, preocupadas con las consecuencias de la Ley Trans.
La decisión de recurrir al Constitucional una reforma que ha buscado introducir ciertas garantías en la conocida como Ley Trans es contraria a los fines declarados del Defensor. Entre otros, la protección de los derechos de menores y adolescentes.


