8M: #HARTAS de estar hartas

Amparo Mañes
Amparo Mañes
Psicóloga por la Universitat de València. Feminista. Agenda del Feminismo: Abolición del género
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Este 8 de marzo las mujeres conmemoramos el hartazgo. Porque hace muchos años que luchamos por mejorar nuestra vida, por que los varones nos respeten, nos reconozcan y nos valoren como iguales sin conseguirlo, o consiguiendo que nuestras justas reivindicaciones, en lugar de avergonzarles, les irriten; e incluso lleguen a creer que hemos llegado demasiado lejos. Así es que estamos hartas ¿Y a santo de qué estamos hartas?, se preguntarán esos varones que creen que hemos superado la barrera de la discriminación femenina y que ahora los discriminados son ellos. Pues entremos en detalles:

Las mujeres estamos hartas de que los hombres consideren toda su sexualidad legítima, aunque sea brutal y vejatoria con las mujeres.

Las mujeres estamos hartas de que se esté transformando la sexualidad en violencia sexual hacia las mujeres, primero en pornografía, luego en prostitución y después en la vida cotidiana.

Las mujeres estamos hartas de que los hombres exijan su placer, aunque eso nos cueste a nosotras dolor o humillación. De que nuestro placer no importe porque lo nuestro es proporcionar placer a otros, pero no esperarlo.

Las mujeres estamos hartas de que se nos exija liberación sexual y cuando la asumimos, nos llamen putas. Y si no nos da la gana asumir una liberación sexual que solo les sirve a ellos, hartas de que entonces nos llamen mojigatas o estrechas.

Las mujeres estamos hartas de que nos consideren culos, tetas, agujeros corporales al servicio de los varones. De que estos nos cosifiquen y nos hipersexualicen. De que también se hipersexualice a las niñas alimentando desde la infancia la cultura de la violación.

Las mujeres estamos hartas de que la sexualidad de las mujeres, pero no la de los hombres, se ponga en el mercado de los varones para cometer agresiones sexuales de pago en pornografía y prostitución. Mercado cruel que retiene, amenaza, chantajea, humilla, golpea y droga a mujeres para mantenerlas allí sin que tengan salida hasta que por fin las desechan, completamente destruidas.

Las mujeres estamos hartas de que la pornografía se haga fácilmente accesible a niños y niñas cada vez de menor edad, para que los chicos conozcan ‘sus derechos sexuales’ y las chicas crean que no los tienen.

Las mujeres estamos hartas de la agresividad de los varones, de que levantando la voz o el puño exijan nuestro silencio y sumisión.

Las mujeres estamos hartas de que demasiados hombres nos repitan que no valemos para nada, que nadie nos querría si no fuera por ellos, que nos hundan la autoestima para creer que tienen el doble tamaño que nosotras cuando con su conducta demuestran que muchos no nos llegan ni a la suela de los zapatos.

Las mujeres estamos hartas de que se niegue la violencia de género aunque los datos la demuestren, mientras se sigue socializando a los varones en la posibilidad y legitimidad de agredir a las mujeres para controlarlas y disciplinarlas.

Las mujeres estamos hartas de ser asesinadas y que el reproche social se limite a un minuto de silencio y a pasar página.

Las mujeres estamos hartas de que todo el mundo se apresure a creernos cuando decimos que el ojo morado, la fractura de un hueso, las bofetadas visibles son accidentes, pero que no nos crean cuando decimos que son fruto de la agresión física de un varón controlador y maltratador.

Las mujeres estamos hartas de que las niñas y los niños estén en peligro con demasiados hombres pero nadie dude de la honestidad de los varones. En cambio se duda sistemáticamente de la palabra de esas niñas y niños y de las mujeres que se atreven a denunciarles.

Las mujeres estamos hartas de una justicia que no nos cree, que nos prejuzga mentirosas, interesadas, manipuladoras… mientras considera que ellos no mienten, no son interesados y no manipulan, a pesar de su mayor violencia y de las numerosas pruebas en contrario que nunca acaban con el prejuicio hacia las mujeres.

Las mujeres estamos hartas de que se considere que hay denuncia falsa cuando retiramos denuncias o nos retractamos por miedo, por amor, por pena, por presión familiar, porque no lo paguen nuestras hijas e hijos, por no seguir con un proceso que nos revictimiza a nosotras y nos pone en mayor riesgo por la irritación de un varón violento que sale del proceso, demasiadas veces, reforzado en su conducta violenta.

Las mujeres estamos hartas de que un delito como la agresión sexual, de origen social, sea -en cambio- considerado semipúblico y por eso la justicia no pueda actuar de oficio, incluso cuando existen pruebas fehacientes del delito cometido. Estamos hartas de que se nos enseñe a consentir desde muy pequeñitas y luego esa sea la coartada para negar agresiones sexuales.

Las mujeres estamos hartas de que el sistema de Salud no alerte de las lesiones físicas y psíquicas que la violencia sexual de pago genera en las mujeres prostituidas y en pornografía. Y que cada vez más se están trasladando a las demás mujeres, especialmente las jovencitas.

Las mujeres estamos hartas de que nuestra aportación esencial para la supervivencia humana, la reproducción, no tenga valor alguno y, por el contrario -lejos de ser reconocida- nos perjudique. De que expropien y exploten nuestras capacidades reproductivas cuando somos pobres y nuestra única alternativa para atender necesidades básicas -o que nos han hecho creer que son básicas- sea vender nuestros óvulos. O alquilar nuestro cuerpo y nuestra vida para luego vernos obligadas a vender el fruto de nuestro vientre, una criatura inocente pagada a golpe de talonario, a quien le «matan» a su madre nada más nacer.

Las mujeres estamos hartas de que los varones nos digan cómo vestirnos, cómo desvestirnos, como taparnos o destaparnos, especialmente si queremos tener éxito en la moda, en el cine, en la música…De que en algunas culturas se considere normal velar a las mujeres para no tapar los deseos -falsamente incontrolables- de los varones.

Las mujeres estamos hartas de que se nos socialice para arreglarnos (como si estuviéramos estropeadas) y para gustar y complacer a los varones.

Las mujeres estamos hartas de que se nos socialice para pensar en los demás antes que en nosotras mismas, mientras que se socializa a los varones para que prioricen su propios deseos y necesidades por encima de cualquier otra consideración o persona, especialmente si es mujer.

Las mujeres estamos hartas de que a lo largo de la historia y aún ahora en muchos países, sean los varones quienes decidan si las mujeres tenemos derecho a la educación, a la salud, a la independencia económica, a un salario digno, a compartir órganos de decisión de toda índole.

Las mujeres estamos hartas de que algo tan brutal como la castración del clítoris de niñas y muchachas sea asumido como costumbre cultural, mientras que jamás -por el contrario- se vería como admisible la castración del pene en niños y adolescentes.

Las mujeres estamos hartas de que seamos nosotras las que debamos velarnos, cubrirnos o taparnos enteras para evitar a varones feroces incapaces de contener sus más brutales instintos. Y que si -a pesar de todo- nos violan, seamos nosotras las culpables y puedan asesinarnos por honor por ir solas, por sitios inadecuados, con vestimenta inadecuada… Y de que esos varones feroces salgan indemnes cuando son ellos los auténticos delincuentes.

Las mujeres estamos hartas de que se nos borre de la historia. De que la historia no la construyamos nunca nosotras. De que la historia de los hombres sea la única que importa.

Las mujeres estamos hartas de que las conversaciones de fútbol de los hombres sean profundas y las de alimentación, ropa, etc. de las mujeres sean juzgadas como frívolas.

Las mujeres estamos hartas de resignarnos a una superioridad que los varones no tienen pero que imponen por haber acaparado el poder, la posesión de la tierra y el dinero.

Las mujeres estamos hartas de que se pretenda que se nos nombra sin nombrarnos, con el falso masculino genérico porque o bien nos incluye de manera ambigua, o directamente nos excluye.

Las mujeres estamos hartas de que nuestra voz valga menos porque nuestro tono no es lo suficientemente grave.

Las mujeres estamos hartas de que lo que hacen los hombres sea valioso para toda la humanidad y lo que hacen las mujeres o no valga, o “solo valga para las mujeres”.

Las mujeres estamos hartas de que apenas se realice investigación con perspectiva de género, que no se investiguen las enfermedades de las mujeres, que la ignorancia médica en materia de biología femenina se proyecte en las pacientes haciéndoles creer que lo suyo no tiene importancia o que es fruto de la ansiedad o la depresión. Y que, por eso, cuando llegamos hombres y mujeres a urgencias, ellos entren para ser atendidos y a nosotras nos despachen con ansiolíticos.

Las mujeres estamos hartas de que nuestros méritos sean ‘cuota’ y el uso y abuso del poder que realizan los varones, ‘mérito’.

Las mujeres estamos hartas de que el cuidado gratuito de las personas dependientes de la familia, que se nos exige mucho más a nosotras que a ellos, nos cueste tiempo, dinero, carrera profesional, pensión. De que nos reste vida y calidad de vida.

Las mujeres estamos hartas de que las empresas se beneficien del trabajo gratuito de cuidados de las mujeres para contar con varones plenamente disponibles, al tiempo que penaliza a las mujeres que procuran esos cuidados cuando son trabajadoras suyas.

Las mujeres estamos hartas de suelos pegajosos, de techos de cristal, de tuberías que gotean. De que, se nos promocione menos, se nos precarice más, pagándonos menores sueldos y luego menores pensiones.

Las mujeres estamos hartas de un Estado que no prioriza el cuidado de la vida y que por eso nunca dispone de infraestructuras y servicios públicos, suficientes y de calidad. De que descargue su dejación de responsabilidad sobre nuestras espaldas. Que cierre los ojos a que las familias tengan que recurrir al subempleo de mujeres migrantes en lugar de procurar condiciones dignas para estas trabajadoras.

Las mujeres estamos hartas de que los varones impulsen la ideología transgenerista de forma que el género, la principal herramienta para socializar a los hombres en la dominación y a las mujeres en la sumisión, sea ahora «derecho de identidad» para ellos, al tiempo que se intensifica la opresión sobre nosotras.

Las mujeres estamos hartas de que nos pretendan convertir en una subcategoría de nuestro propio grupo para que sean los varones que se dicen «mujeres» quienes ocupen la categoría entera, al afirmar que las mujeres trans son mujeres mientras que nosotras solo somos el subgrupo de las cismujeres.

Las mujeres estamos hartas de que, ante la violencia demostrada por muchos varones hacia las mujeres, se cuestione nuestro derecho a espacios exclusivos de seguridad e intimidad por la simple declaración de un varón.

Las mujeres estamos hartas de que el patriarcado no quiera mujeres físicamente poderosas y minusvalore el deporte femenino frente al masculino. Y que ahora, además, impulse -a través del dogma queer- que seamos arrinconadas en nuestros propios espacios deportivos, permitiendo que los ocupen mediocres deportistas varones autodeclarados mujeres.

Las mujeres estamos hartas de que los hombres repriman sistemáticamente nuestra libre elección en todo, salvo cuando esa «libre elección» atiende a sus intereses sexuales o reproductivos.

LAS MUJERES ESTAMOS HARTAS DE QUE LOS VARONES DIGAN QUE YA TENEMOS IGUALDAD Y NIEGUEN LA VIOLENCIA QUE EJERCEN SOBRE NOSOTRAS.

LAS MUJERES ESTAMOS HARTAS… DE ESTAR HARTAS!

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Comentarios

  1. Es Delito de Lesa Humanidad el enriquecimiento en la gestión gubernativa de los “representantes”, el fraude sobre el Estado, el abuso sobre la niñez, la trata, el proxenetismo, el travestismo y sus consecuencias, como toda violencia de género.
    “Las fuertes resistencias contra lo femenino no serían de índole intelectual, sino que proceden de fuentes afectivas; la irresoluble perversión no sublimada y ambigüedad sexual del varón que posee la decisión final en éste esquema, donde lo masculino sigue siendo la ley”. Osvaldo Buscaya
    LAS MUJERES ESTAMOS HARTAS DE QUE LOS VARONES DIGAN QUE YA TENEMOS IGUALDAD Y NIEGUEN LA VIOLENCIA QUE EJERCEN SOBRE NOSOTRAS, es una indiscutible verdad y realidad que nos expone Amparo Mañes. Pues:

    1) El acto de pensar del transexual ecuménico perverso varón, no sería otra cosa que la sustitución del deseo alucinatorio de su fálica superioridad. Resulta pues, perfectamente “lógico” esta modificación del proceso psíquico “acostumbrado” en la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal, durante milenios, que hace posible la “vitalidad” en una dirección ideológica de la moral, ética y valores que impone la irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón.

    2) El descubrimiento de esta motivación de la transexual ecuménica perversa civilización del varón, nos revela la procedencia de la actividad a que la misma da origen, la cual se conduce con el contenido de la Ley del varón dado y pretendido, como nuestra actividad psíquica “normal” que con cualquier contenido de una percepción que se sitúe ante ella “legalizaría” el abuso, la violación, la prostitución.

    3) De toda una serie de procesos sociales a los que debe atribuirse la “formación” de la ley del varón y de su imposición económica, educativa y elaboración del transexual ecuménico perverso patriarcado en su concepción de lo femenino como objeto de uso, es lo primero a cuyo conocimiento nos ha sido dado llegar, donde la “sutileza” de lo moral y ético son caracteres que nunca faltan en estos procesos “ecuménicos”.

    4) La moral y ética del transexual ecuménico perverso patriarcado son interpretables cuando las reemplazamos por la estructurada e irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón, susceptibles de ser interpoladas en las áreas determinadas y conocidas de la continuidad dominante de su civilización.

    5) La realidad del transexual ecuménico perverso patriarcado, sería el sometimiento, el abuso, la violación y la muerte de la mujer; más de la mitad de la población mundial. Enfrentada en su soledad a esta verdad y realidad, la mujer padecería, soportaría y sufriría una persistente contradicción en su existencia ¿Cómo admitir que el patriarcado es el padre, el hermano, el compañero, el dirigente, el ecuménico, etc., y que en esta regla no habría excepción? ¿Sería abrir la caja de Pandora? (En Teogonía, el poeta la presenta como la primera de entre las mujeres, que en sí mismas traen el mal y según Graves, se estaría ante la precursora griega de la Eva bíblica, puesto que Pandora es quien, como aquélla, trae la desgracia a la humanidad).

    6) El transexual ecuménico perverso patriarcado es el amo. Amo que condiciona presente y futuro de lo femenino. La “habilidad” del transexual ecuménico perverso patriarca, dueño del lenguaje y pensamiento femenino traslada el debate de sus “realizaciones” a la ciudadanía. Habilidad del transexual ecuménico patriarcado en su perverso accionar controlador de los organismos formales, que provoca una especial maquinación donde su discurso de efectiva consistencia, es “desgranado” y lo “tira” desunido para que se haga cargo el feminismo. El transexual ecuménico perverso patriarcado acciona, ejecuta y crea un ensamble de víctimas y victimarios en un discurso coherente, que luego desensambla y lo tira parcializado al feminismo para el enredo “leguleyo”, con el fin de lograr enfrentamientos contradictorios.

    7) Las mujeres militantes soportan y padecen “penosamente” una intolerable tensión en el “terreno” transexual ecuménico perverso patriarcal que utiliza todos los medios a su alcance y una hipocresía sin límite al pretender – no siendo varones – que deben aceptar o respetar las normas del varón.

    8) El transexual ecuménico perverso varón niega sistemáticamente, la fuerza probatoria de sus indicios paranoicos: incluso cuando conservan el recuerdo de los hechos que registra la propia historia de arcángeles, liderazgos, monarquías, eclesiásticos, filosofía patriarcal, tiranías, guerras santas, raza superior, etc., mascaradas que prolongadamente recubren su irresoluble perversión y ambigüedad sexual. El transexual ecuménico perverso varón con sus “representaciones” patológicas, creó y crea ramificaciones directas; en su ética y moral; en sus prohibiciones y castigos, en sus se debe hacer esto y no lo otro; etc., con su inalterable advertencia de que no cumplir las reglas del varón es peligroso.

    9) La singular transexual ecuménica perversa metodología patriarcal, practicada y conocida como “cultura” tiene su punto de partida en la rebelión de la horda primordial arribando al procedimiento “democrático” de tener a su arbitrio, todos los “machos”, el derecho de posesión sobre los objetos – hembras. Las sucesivas conquistas “culturales” del transexual ecuménico perverso patriarcado a través de la etapa animista, religiosa y científica no dejaron ni deja de tener como primordial premisa, la inferioridad de lo femenino y reposa en la ampliación del sometimiento en todas las áreas, que “permite” a la mujer ocupar lugares en el ordenamiento del poder, pero cumpliendo el mandato patriarcal.

    10) Ofrecer un historial de la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal, acabadamente preciso y sin la menor “laguna”, supondría situarnos desde un principio, en condiciones muy distintas sin el psicoanálisis (Freud). Las crónicas de los críticos de la civilización y la cultura suministrados por el abanico de la “izquierda” a la “derecha”, suelen no procurar sino una imagen muy poco fiel del curso de la perversión del transexual ecuménico perverso patriarcado.

    11) El transexual ecuménico perverso varón conscientemente silencia y con toda intención en sus funciones estatúales, religiosas, etc., su desprecio hacia lo femenino, fundándose incluso para ello en impedimentos que aún no han logrado superar; la repugnancia a comunicar su ambigüedad sexual, que encubre en el sometimiento del travestismo. Tal sería lo que corresponde a su hipócrita insinceridad consciente. Escapa al transexual ecuménico perverso varón el curso de las fases edípicas que lo tuvo como víctima del proceso cultural impuesto en las alternativas de iniciación machista; un orden siempre que inevitablemente vulnera irreversiblemente al infante, que sucumbe a la represión

    Síntesis

    La concepción mitológica del transexual ecuménico perverso patriarcado, sobre su civilización perdura e impone en lo extraño de lo político, de las religiones, sectas, etc. Mitología del paraíso perdido, del pecado original, del bien y el mal. La diferencia existente entre el desplazamiento del transexual ecuménico perverso patriarcado y el del paranoico es menos de lo que a primera vista parece. El feminismo es lo que hace que la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal nos aparezca tan fuera de lugar en la actualidad. En la concepción del mundo que se tenía en tiempos y por pueblos prefeministas, la paranoia transexual ecuménica perversa patriarcal estaba justificada y era “lógica”. El inquisidor observaba a la mujer como mensajera del demonio y tenía una relativa razón de hacerlo así, pues obraba conforme a sus principios. Todo aquel que tenga ocasión de investigar por los medios psicoanalíticos los fundamentos del transexual ecuménico perverso patriarcado, podrá exponer la “calidad” de los motivos que se manifiestan en la irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón. Irresoluble perversión y ambigüedad sexual que origina impulsos hostiles y crueldad del varón, reprimidos, donde el temor a desgracias futuras y del castigo “divino”. Sería, por tanto, desacertado afirmar que aquellos casos de pertenencia “escolástica”, como guardadores de la ética y la moral se consideran diferentes al irresoluble perverso y ambiguo sexual. La general disposición de la transexual ecuménica civilización, a creer en otra distinta explicación de imposición perversa patriarcal carece de toda fuerza probatoria, y no es, naturalmente, más que una manifestación de las mismas fuerzas psíquicas, que han establecido el “misterio” eclesiástico patriarcal y que se cuidan asimismo de mantenerlo, resistiéndose a su “revelación”. Conociendo la sutil estructura del lenguaje transexual ecuménico perverso patriarcal, no puede sorprendernos hallar que el deseo del patriarca (padre) ocupe el lugar del varón circunstancial, que supone una tentación para que la mujer no aporte el recuerdo que integra íntimas relaciones con la irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón.

    La lucha contra las motivaciones del transexual ecuménico perverso patriarcado es en el control que ejerce, él mismo, en la totalidad del ordenamiento social, el punto débil de cualquier alternativa de “acordar” la mujer con el varón, la igualdad. Los logros de la mujer como concesión del transexual ecuménico perverso patriarcado, en la actualidad, es la artimaña interpuesta para no atacar la irresoluble perversión y ambigüedad sexual del varón. Disimular simplemente el motivo de su desprecio a lo femenino, por lo menos temporalmente. La soberbia del transexual ecuménico patriarca, manifiestamente perversa, no obstante, su pretendida “superioridad” fálica, representa la permanencia en un estadio de la inhibición de su desarrollo como regresivo. El recorrido de los hechos, en la historia de la transexual ecuménica perversa civilización, nos indica que no es necesario que las distintas significaciones de su irresoluble perversión y ambigüedad sexual, sean compatibles entre sí: es decir, que se complementen formando un todo unitario. Basta que tal unidad resulte, de ser un solo y mismo tema el que ha dado origen a las distintas actitudes; desde la rebelión de la horda primitiva, el derecho de pernada, la inquisición, etc.
    Señalo en mi Ciencia de lo femenino (Femeninologia) cuanto tenemos que aprender, sobre la estructura de la relación de la mujer con la verdad como causa, en la imposición del transexual ecuménico genocida perverso patriarcado incluso en las primeras decisiones de la simiesca horda primitiva.
    “Experimentamos así la impresión de que la civilización es algo impuesto a una mayoría contraria a ella por una minoría que supo apoderarse de los medios de poder y coerción.” (Freud)
    Vivir, es una burlesca simiesca parodia siniestra idiota.
    El mundo es idiota, me aburre en todos sus niveles; Sin excepción; ¡¡¡Siendo un error olvidarlo!!!
    El sentido y la verdad del feminismo, es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual
    Un travesti no es una mujer
    Lo femenino es el único y absoluto camino
    Buenos Aires
    Argentina
    8 de marzo de 2024
    Osvaldo V. Buscaya (1939)
    OBya
    Psicoanalítico (Freud)
    *Femeninologia
    *Ciencia de lo femenino

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