No se puede hacer peor

Puri Liétor
Puri Liétor
Psicóloga sanitaria y activista Feminista
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“El poder no es algo monolítico y concentrado en las manos de unos pocos que dirigen y a los cuales se podría arrebatar, sino que constituye una red muy intrincada de relaciones.” Este es un fragmento que pertenece a la Introducción del libro “La Ilustración olvidada. La polémica de los sexos en el siglo XVIII”, editado por Alicia H. Puleo.

Y precisamente debido a lo enormemente intrincada que es esa red, cuando en el siglo XVIII se consolida el cambio de pensamiento que conducirá a las sociedades modernas, y que posibilita la adquisición para los hombres de su consideración como sujetos políticos, para las mujeres esa adquisición está vetada debido a su configuración sexual, porque ésta lleva milenios vinculada a la inferioridad de la especie gracias a la imposición Patriarcal del maldito género; y en función de esa inferioridad sometidas a la tutela de una entidad superior, que son Dios y sus descendientes directos, los hombres; y como resultante “natural” adoctrinadas bajo el peso de la religión, y por tanto de la cultura y las leyes, en la obediencia y el “consentimiento”.

Este es un ejemplo:

__“Aunque la conducta del esposo sea censurable, aunque éste se entregue a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un dios. Durante la infancia, una mujer debe depender de su padre; al casarse de su esposo, y si él muere, de sus hijos, y si no lo tiene, de su soberano. Una mujer nunca debe gobernarse a sí misma”. Leyes de Manu, Libro Sagrado de la India, siglo VII  a C.

La idea de que una mujer nunca puede gobernarse a sí misma ha tenido mucho recorrido, por ejemplo la encontramos en uno de los pensadores con mayor renombre en el mencionado siglo XVIII, en Kant: “Las mujeres no dejan de ser algo así como niños grandes, es decir, son incapaces de persistir en fin alguno, sino que van de uno en otro sin discriminar su importancia, misión que compete únicamente al varón.”

Y así se presentaron como “hechos” claramente comprobables trabajos científicos completamente sesgados por la domesticación cognitiva impuesta por el imaginario social Patriarcal, tal y como expuso Charles Darwin en 1871 en su libro “El origen del hombre y la selección en relación al sexo”: “La diferencia principal en el potencial intelectual entre los dos sexos se demuestra en que el hombre consigue un nivel más alto de eminencia que la mujer en todo lo que hace, ya sea algo que requiere pensamiento profundo, razón o imaginación, o simplemente el uso de los sentidos y las manos.”

 Y como una mujer no es capaz de gobernarse a sí misma, pues decidirán por ella los que “naturalmente”, por obra y gracia del maldito género, están perfectamente dotados para hacerlo, como determinó el psiquiatra Antonio Vallejo Nájera, elegido en 1951 miembro de la Real Academia Nacional de Medicina: “A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella”.

 Y así, después de un supuesto mandato,  “Creced y multiplicaos”, establecido por un supuesto jefe/padre supremo sobre sus supuestamente queridas hijas e hijos, ya que supuestamente eso emanaba de nuestra realidad sexual, nuestro derecho a la preservación de nuestra salud como hembras de la especie, claramente diferente en importantes procesos fisiológicos a la de los machos de la especie, se nos negó, porque a nosotras no nos correspondía opinar, nos correspondía obedecer, tal y como quedó recogido en las primeras leyes: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Porque eso era lo que “naturalmente” nos correspondía según los mandatos del maldito género: «Aunque las mujeres se agoten y se mueran de tanto parir, no importa, que se mueran de parir, para eso existen”, según afirmaba Martín Lutero, siglo XV-XVI.

Y esos mandatos del maldito género, que debían haberse revocado hace siglos, y que constituyen el objetivo nuclear de la Agenda Feminista, siguen más presentes que nunca y con el poder destructivo para la salud y las vidas de menores y mujeres en plena forma.

Esa es la razón por la que la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) no está recogida como derecho sanitario de las mujeres ni en nuestra reformada Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, ni en la ley francesa, aunque hayan incluido en la Constitución francesa «la libertad garantizada de la mujer a recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo».

Y los efectos mortíferos de la negación de dicho derecho se ceban como siempre en las mujeres sometidas a mayores situaciones de desamparo socioeconómico:

__”Terminar con el aborto empeorará la situación para las mujeres afroamericanas de Estados Unidos. Las mujeres afroamericanas son las que tienen más probabilidades de todos los grupos demográficos de tener un embarazo no deseado y de tener uno que resulte en un parto. Al mismo tiempo, las investigaciones han revelado que las mujeres a las que se les niega el aborto y terminan dando a luz tienen más probabilidades de experimentar dificultades económicas e inseguridad durante muchos años. Con la prohibición del aborto, muchas mujeres afroamericanas pobres se verán obligadas a soportar embarazos no deseados, lo cual las mantendrá atrapadas en ciclos de pobreza sistémica. La imposibilidad de acceder a abortos seguros y legales podría suponer un aumento del 33% de las muertes relacionadas con el embarazo para las mujeres afroamericanas.” Información publicada en junio de 2022.

__”En Estados Unidos, las tasas de mortalidad materna son:

1-Alrededor de 55 mujeres de cada 100.000 partos en mujeres de ascendencia afroamericana no hispanas.

2-Alrededor de 19 de cada 100.000 en mujeres de origen caucásico no hispanas.

2-Casi 18 por cada 100.000 en mujeres hispanas.

En Brasil, la mortalidad materna es aproximadamente 5 veces mayor entre las mujeres de ascendencia africana que entre las de ascendencia caucásica. En el Reino Unido es mayor entre las mujeres de ascendencia africana que entre las de ascendencia caucásica.” Información publicada en Septiembre 2022.

Detrás de la revocación del derecho al aborto en EEUU hay mentalidades caducas como la del supremacista Donald Trump, que explicó lo siguiente en 2005 respecto a la posibilidad de tener más hijos con su esposa Melania:  “Me gustan los niños. […] Quiero decir que no voy a hacer nada para hacerme cargo de ellos. Voy a darles una provisión de fondos y ella (Melania Trump) se hará cargo de ellos”.

Pero aunque yanquilandia es pródiga en dirigentes con mentalidad ponzoñosa y don de gentes funerario, no los produce todos. Milei es presidente de Argentina y sin embargo su acentuado déficit de dignidad humana lo asemeja a engendros presidenciales más norteños, como puso de manifiesto ante un auditorio de jóvenes de Secundaria de un colegio católico en el que él mismo cursó estudios: «Para mí el aborto es un asesinato agravado por el vínculo.”

Y esa ponzoña cognitiva la puso también de manifiesto su partido al presentar un proyecto de ley que tipifica el aborto como un delito y castiga con penas de cárcel a las mujeres que decidan interrumpir su gestación. No autorizando el derecho a la IVE ni siquiera en casos de violación, en los que da la última palabra al juez.

 Porque como ya quedó atado y bien atado en el siglo VII a. C., “Una mujer nunca debe gobernarse a sí misma”, sean cuales sean las circunstancias en que se encuentre, y por muchos siglos que pasen, tal y como desgraciadamente la corriente de involución democrática que sufrimos está demostrando, revitalizando con enorme fuerza los apolillados estereotipos normativos impuestos por el maldito género y su sexismo ancestral.

Y como (in)digna representante de esa corriente de involución democrática hemos visto a Isabel Díaz Ayuso entregando con arrobo a Milei la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, como símbolo de devoción a quien está deteriorando la buena praxis política de forma más flagrante que ella misma. Una mujer marioneta inmersa en una imitación chabacana del matón de turno. No se puede hacer peor, señora Díaz Ayuso.

Iniciaba el artículo aludiendo a la fuerza del poder Patriarcal para sostenerse y reproducirse debido a que constituye un intrincada red de relaciones,  y lo cierro con una reflexión de la maestra Celia Amorós:  «Flaubert decía que, para que una cosa resulte interesante, basta con mirarla detenidamente. Yo creo que no. No basta con mirarla detenidamente. Hay determinadas cosas que, para que nos parezcan interesantes, hay que mirarlas desde un interés emancipatorio, desde una mirada crítica y extrañada. En todo aquello que se relaciona con los sistemas de género/sexo, solo se ve algo significativo en la medida en que ver es un irracionalizar. El feminismo es desde este punto de vista una teoría, justo una teoría crítica.”

 

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